El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Santiago del Estero inició una nueva etapa institucional con la designación interina del ingeniero Gabriel Angella. En sus primeras declaraciones, el flamante funcionario trazó un diagnóstico severo sobre la situación del organismo, atravesado por la desvalorización salarial y la parálisis de las inversiones.
Angella remarcó que el INTA no es ajeno a la crisis que afecta al sistema científico nacional y advirtió que la falta de actualización en las partidas financieras condiciona seriamente la operatividad de la institución.
Desfasaje presupuestario y crisis salarial
El nuevo responsable local puso el foco en la vulnerabilidad económica que enfrentan tanto los proyectos como el personal:
- Presupuesto congelado: Según explicó, el organismo operó con valores de 2023 durante los últimos dos años, lo que frente a la inflación acumulada se traduce en una capacidad de acción mínima.
- Inversiones detenidas: Las partidas para equipamiento y desarrollo de nuevos proyectos se encuentran prácticamente paralizadas.
- Atraso en los haberes: Angella destacó que el poder adquisitivo de los trabajadores ha quedado muy relegado respecto al ritmo inflacionario.
- Incertidumbre laboral: Ante las versiones sobre posibles planes de retiro voluntario, reconoció que existe una preocupación latente dentro del cuerpo técnico y administrativo.
El debate por los terrenos experimentales
Uno de los puntos de mayor tensión gira en torno a la posible disponibilidad de parte del campo experimental del INTA para otros fines. Al respecto, el ingeniero confirmó que existen instancias de negociación, aunque todavía no se han emitido resoluciones oficiales.
Angella defendió con firmeza el uso de estas tierras, desmintiendo que se trate de predios ociosos. «No son campos en desuso, ahí se investiga y se trabaja incluso en el monte», aclaró, subrayando el valor estratégico que estos espacios tienen para la investigación agroforestal y tecnológica de la región.
Desafíos de gestión
En un contexto de recursos limitados, el desafío inmediato de la nueva conducción será reorganizar la planificación institucional para sostener las actividades fundamentales de investigación y extensión. Angella concluyó que su gestión se centrará en administrar la crisis de la «mejor manera posible», priorizando el mantenimiento del sistema técnico regional a pesar del escenario adverso.
