China ha dado un paso firme hacia el futuro de la seguridad vial con la incorporación de robots policía en la ciudad de Hangzhou, provincia de Zhejiang. Esta iniciativa combina inteligencia artificial avanzada con tareas operativas, permitiendo que androides trabajen de manera coordinada con agentes humanos para gestionar el flujo vehicular y peatonal.
Los dispositivos, que ya operan en puntos estratégicos de la ciudad, se han convertido en un fenómeno viral, mostrando la capacidad del país asiático para integrar la robótica en la vida cotidiana.
Características técnicas del modelo PM0
Los robots, identificados técnicamente como el modelo PM0, presentan especificaciones diseñadas para la movilidad urbana:
- Dimensiones: Miden 1,38 metros de altura y pesan 40 kilos.
- Costo: Cada unidad tiene un valor aproximado de 12.000 dólares (88.000 yuanes).
- Equipamiento: Lucen uniformes amarillos reflectantes, gorras y portan herramientas de comunicación como walkie-talkies.
- Tecnología: Están dotados de sistemas de reconocimiento de voz y análisis de imágenes en tiempo real, lo que les permite procesar órdenes y detectar anomalías en el entorno de forma autónoma.
Funciones en la vía pública
El despliegue inicial de 15 unidades durante los primeros días de mayo de 2026 contempla una amplia gama de servicios:
- Ordenamiento vial: Guían a peatones y conductores de vehículos no motorizados (bicicletas y monopatines).
- Gestión de incidentes: Brindan asistencia primaria en situaciones de accidentes de tránsito.
- Control de infracciones: Tienen capacidad para detectar y registrar violaciones a las normas de tránsito.
- Atención al ciudadano: Funcionan como puntos de información móvil, asistiendo a turistas y residentes con datos sobre rutas y normativas.
El debate sobre el empleo y la IA
La llegada de los androides PM0 ha reflotado la discusión global sobre el reemplazo de trabajadores humanos por máquinas. No obstante, las autoridades chinas han sido enfáticas en que estos robots actúan como complemento y no como sustitutos.
En jurisdicciones como Hangzhou y Pekín, existen fallos judiciales vigentes que prohíben los despidos motivados por la automatización de procesos. De esta manera, el gobierno busca asegurar que la tecnología sirva para aliviar la carga de trabajo de los agentes y mejorar la eficiencia del servicio público sin afectar la estabilidad laboral del personal de seguridad.
