La dinastía propietaria del conglomerado Samsung finalizó este domingo el pago de una factura impositiva sin precedentes: 12 billones de wones (aproximadamente 8.000 millones de dólares). Esta cifra, derivada de la sucesión tras la muerte del expresidente de la firma, Lee Kun-hee, en 2020, representa la mayor contribución por este tributo en la historia de Corea del Sur, superando en un 50% la recaudación total anual proyectada para dicho impuesto en el país durante 2024.
El pago fue ejecutado por el actual presidente de la compañía, Lee Jae-yong, junto a su madre y hermanas, quienes optaron por un esquema de seis cuotas distribuidas a lo largo de cinco años para cumplir con la obligación estatal.
Un patrimonio de 17.000 millones de dólares
Al momento de su fallecimiento, el legado de Lee Kun-hee estaba compuesto por una vasta red de activos:
- Acciones: Participaciones mayoritarias en Samsung Electronics y otras filiales del grupo.
- Inmuebles: Propiedades de lujo y terrenos en ubicaciones estratégicas.
- Colección de arte: Piezas invaluables de artistas como Pablo Picasso y Salvador Dalí, muchas de las cuales fueron donadas al Museo Nacional de Corea para gestionar parte de la carga fiscal.
El rigor fiscal surcoreano
Corea del Sur posee una de las legislaciones sucesorias más estrictas del planeta, con una tasa que alcanza el 50% del valor de la herencia. Este porcentaje sitúa al país asiático muy por encima del promedio global, superando incluso a potencias como Estados Unidos (40%) y solo siendo escoltado por Japón (55% en tramos máximos).
A pesar de la magnitud de la deuda, la familia Lee logró estructurar los pagos mediante efectivo y la venta de activos secundarios. Esto permitió que mantuvieran intacto el control accionario de Samsung Electronics, el motor del chaebol que hoy lidera mercados críticos como el de semiconductores para inteligencia artificial y telefonía móvil.
Responsabilidad y señales políticas
La finalización de este pago también se interpreta como un gesto de transparencia y responsabilidad corporativa. Históricamente, los grandes conglomerados familiares surcoreanos han estado bajo la lupa por maniobras de elusión. Con este cumplimiento total, la familia Lee busca dejar atrás escándalos judiciales pasados y proyectar una imagen de compromiso civil, declarando que el pago de impuestos es un «deber natural».
El fortalecimiento del valor de Samsung en el último año, impulsado por el auge de los microchips para IA, ha duplicado el patrimonio neto de la familia a más de 45.000 millones de dólares, otorgándoles la liquidez necesaria para cerrar este capítulo tributario histórico sin comprometer el futuro operativo del gigante tecnológico.
