Trump insiste en su postura sobre las vacunas y el autismo: «Tendríamos un mejor resultado»

Trump insiste en su postura sobre las vacunas y el autismo: «Tendríamos un mejor resultado»

En una reciente entrevista con la periodista Sharyl Attkisson en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a generar controversia al vincular el calendario de vacunación infantil con el aumento de casos de autismo. A pesar de la falta de evidencia científica que respalde sus afirmaciones, el mandatario expresó su deseo de reducir la cantidad de dosis que reciben los niños.

«Me gustaría que hubiera menos vacunas, creo que así tendríamos un mejor resultado con el autismo», señaló Trump, reforzando una retórica que ha mantenido durante años y que ahora se traduce en políticas públicas concretas bajo su administración.

El respaldo de la OMS a la evidencia científica

Las declaraciones del presidente contrastan con los informes más recientes de los organismos internacionales de salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reafirmó que no existe ninguna relación causal entre las vacunas y los trastornos del espectro autista (TEA).

  • Evidencia robusta: Una revisión exhaustiva de 31 estudios primarios publicados hasta agosto de 2025 confirmó la seguridad de las vacunas utilizadas durante la infancia y el embarazo.
  • Componentes bajo lupa: La OMS también desestimó riesgos asociados al timerosal o al aluminio en las dosis, instando a las naciones a basar sus políticas sanitarias en la ciencia y no en hipótesis desacreditadas.

Cambios en el calendario federal de vacunación

La postura de Trump no es solo discursiva. Desde enero de 2026, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), bajo la influencia de figuras como Robert F. Kennedy Jr., ha implementado cambios drásticos en las recomendaciones federales:

  • Reducción de dosis: El calendario de recomendaciones rutinarias se redujo de 17 a 11 vacunas.
  • Vacunas opcionales: Inmunizaciones contra la gripe, el rotavirus y el VPH han pasado a ser consideradas opcionales o destinadas solo a grupos de alto riesgo, dejando la decisión final en manos de las familias sin una guía federal clara.

Libertad individual vs. Salud pública

Aunque Trump aclaró que «cree en las vacunas», su discurso se centra en limitar la obligatoriedad impuesta por el Estado. Para el mandatario, la libertad de elección individual debe prevalecer sobre las normativas de salud federales.

Esta política ha sido duramente criticada por la comunidad médica, que advierte sobre el riesgo de un resurgimiento de enfermedades prevenibles y una caída en las tasas de inmunización. Mientras el gobierno defiende estas medidas como una forma de «recuperar la confianza» en el sistema, los expertos señalan que Estados Unidos se está convirtiendo en una excepción global al recomendar significativamente menos vacunas que el resto de los países desarrollados.

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