El mundo del deporte despide a una figura que trascendió las canchas. Jason Collins, el exbasquetbolista que hizo historia al convertirse en el primer jugador activo de la NBA en declararse homosexual, murió a los 47 años. Su familia confirmó que el deceso se produjo tras una valiente batalla contra un glioblastoma grado 4, una forma extremadamente agresiva de cáncer cerebral que le había sido diagnosticada a finales de 2025.
A través de un comunicado difundido por la liga, sus allegados lo recordaron como un esposo, hijo y hermano amado, destacando la entereza con la que enfrentó su enfermedad.
Un legado de valentía y diversidad
Más allá de sus 13 temporadas en la élite del básquetbol, el nombre de Collins quedó grabado en la historia el 29 de abril de 2013. En aquel entonces, a través de una carta en la revista Sports Illustrated, el pívot de 34 años rompió un tabú histórico en el deporte profesional de Estados Unidos.
- La frase que cambió todo: “Soy un pívot de la NBA de 34 años. Soy negro. Y soy gay”, escribió en aquel texto que dio la vuelta al mundo.
- Hito histórico: Se convirtió en el primer atleta activo de las cuatro grandes ligas de EE. UU. (NBA, NFL, MLB y NHL) en hacer pública su orientación sexual, abriendo un camino fundamental para la inclusión y la diversidad.
Trayectoria deportiva
Durante su carrera, Collins fue reconocido como un trabajador incansable y un compañero ejemplar. Vistió las camisetas de siete franquicias:
- New Jersey Nets: Donde alcanzó dos finales de la NBA (2002 y 2003).
- Memphis Grizzlies, Minnesota Timberwolves, Atlanta Hawks, Boston Celtics y Washington Wizards.
- Brooklyn Nets: Su último equipo, donde se retiró en 2014.
El dolor de la familia de la NBA
Tras conocerse la noticia, el ambiente del básquetbol reaccionó con profundo pesar. Franquicias como los Boston Celtics lo definieron como un «pionero», mientras que su excompañero y actual entrenador de Dallas Mavericks, Jason Kidd, destacó su coraje inigualable: “Tenía un coraje como nunca he visto. Quienes lo conocieron tuvieron la suerte de llamarlo amigo”.
La partida de Jason Collins no solo deja un vacío en lo deportivo, sino que refuerza la vigencia de su mensaje: la importancia de la autenticidad y el respeto en todos los ámbitos de la vida pública.
