La Iglesia católica argentina manifestó su profunda preocupación frente al impacto de la crisis económica en los sectores medios de la población y alertó sobre el surgimiento de nuevos grupos vulnerables que, ante el actual escenario socioeconómico, comenzaron a recurrir a las redes de asistencia comunitaria para cubrir sus necesidades básicas.
Desde la conducción de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) explicaron que la demanda de ayuda experimentó una mutación en los últimos meses. Cada vez más familias pertenecientes a segmentos históricamente consolidados como clase media acuden a las parroquias y centros de contención para solicitar auxilio en el financiamiento de gastos esenciales, tales como el pago de alquileres, la compra de medicamentos y la cobertura de los servicios públicos regulados.
Cambio en la dinámica de la asistencia social
Las autoridades eclesiásticas describieron el delicado panorama social que se observa de forma homogénea en los barrios y comunidades de distintos puntos del país con una frase que resume la situación:
“Antes nos ayudaba gente en Cáritas que ahora también viene a pedir asistencia”.
Frente a este corrimiento de los indicadores sociales, el Episcopado remarcó la urgencia de fortalecer el compromiso social, el voluntariado y la articulación comunitaria. Al mismo tiempo, reafirmó el rol de la Iglesia como un actor social con despliegue y presencia territorial permanente, ratificando su voluntad de seguir interviniendo en el debate público con una mirada enfocada en el bien común y en la visibilización de los sectores más desprotegidos.
Cuestionamientos a la exclusión del sistema
En sus declaraciones, la jerarquía católica advirtió sobre los riesgos y las consecuencias de consolidar modelos socioeconómicos fundamentados de manera exclusiva en el individualismo. En este sentido, los obispos señalaron que el verdadero progreso y el crecimiento de una nación no pueden considerarse válidos si el diseño de las políticas públicas deja a amplias franjas de la población excluidas del sistema productivo y de consumo.
Finalmente, el Episcopado argentino ratificó que mantendrá los canales de diálogo institucionales abiertos con todas las fuerzas políticas del arco oficialista y opositor. No obstante, los prelados defendieron la autonomía de la institución religiosa para pronunciarse de forma independiente sobre la realidad política, económica y social del país cada vez que las circunstancias estructurales lo demanden.
