El Banco Central de la República Argentina (BCRA) fijó una postura concluyente ante la delicada situación financiera que atraviesan miles de hogares: el Estado nacional no intervendrá con fondos públicos para rescatar a los particulares que se encuentran imposibilitados de cumplir con los pagos de sus líneas de crédito.
La ratificación de este rumbo estratégico fue expuesta por el presidente de la autoridad monetaria, Santiago Bausili, en el marco de la presentación del último Informe de Política Monetaria. El funcionario descartó de forma explícita la asignación de recursos fiscales para mitigar la asfixia crediticia de las economías domésticas, fundamentando que las entidades bancarias comerciales disponen de un colchón de capitalización lo suficientemente sólido como para absorber los niveles de incobrabilidad sin comprometer la estabilidad sistémica del sector financiero.
Parámetros récord de morosidad y fragilidad en los hogares
La determinación del Palacio de Hacienda y del BCRA contrasta con las estadísticas de vulnerabilidad socioeconómica que exhiben los deudores minoristas. Conforme a los relevamientos técnicos de la propia entidad bancaria matriz, la tasa de morosidad en el segmento de los hogares trepó al 11,2%, configurando el registro más adverso de los últimos 16 años, superando incluso las métricas obtenidas durante la emergencia sanitaria de la pandemia.
La cartera irregular de financiamiento al consumo encadenó su decimoquinto mes consecutivo con tendencia al alza, reflejando un incremento interanual de 8,3 puntos porcentuales.
Este comportamiento contractivo de las finanzas familiares se correlaciona de forma directa con la erosión del salario real y de la capacidad de ahorro. En ese sentido, el Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso (IVFC) encadenó diez subas mensuales consecutivas, encuadrando la realidad de las familias bajo la tipificación técnica de «Fragilidad Familiar». Al respecto, el diputado nacional Nicolás Trotta, impulsor de la variable de medición, advirtió sobre la incertidumbre diaria que enfrentan los núcleos familiares ante las constantes readecuaciones de gastos de subsistencia.
Prudencia cambiaria y postergación en la apertura del cepo
En el mismo orden de definiciones macroeconómicas, la cúpula del Banco Central neutralizó las proyecciones de las cámaras empresariales que auguraban una flexibilización o remoción inmediata de los controles de cambio vigentes.
El vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, adoptó un criterio de extrema cautela respecto a los plazos de desmantelamiento de las regulaciones cambiarias que restringen las operaciones corporativas. Werning enfatizó que la prioridad absoluta del programa económico es consolidar el sendero de desaceleración de la inflación antes de avanzar hacia una liberalización irrestricta del mercado de divisas.
Desde la perspectiva de la autoridad monetaria, las metas de desregulación financiera quedarán supeditadas a la consistencia macroeconómica global del plan de estabilización, priorizando temporalmente los flujos del comercio exterior y dilatando la unificación cambiaria por un lapso aún no determinado.
