El conflicto político e institucional desatado en Washington en torno al desmantelamiento de la Iniciativa de Observatorios Oceánicos (OOI, por sus siglas en inglés) dio un giro drástico e inesperado. Pocas horas después de que se hicieran públicas las denuncias de legisladores de ambos partidos y las advertencias de la comunidad científica internacional, el Gobierno de los Estados Unidos se vio obligado a revertir su decisión de retirar la red de monitoreo submarino y ordenó congelar de manera inmediata todas las operaciones de desmantelamiento en curso.
La marcha atrás de la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) se notificó formalmente a los equipos técnicos luego de que el Senado aprobara por unanimidad un proyecto de ley bipartidista para bloquear el uso de fondos públicos destinados a remover los instrumentos de medición. La resolución del parlamento, sumada a la masiva resistencia de los centros de investigación, forzó a la agencia gubernamental a modificar su postura inicial, ordenando incluso el retorno de los buques oceanográficos que ya habían comenzado a extraer los sofisticados equipos del fondo del mar.
El impacto de la medida legislativa en la Costa Oeste, los argumentos de la NSF para justificar el freno y las acciones proyectadas para reactivar la red de datos climáticos se describen a continuación.
El freno definitivo a las operaciones navales en Newport y la preservación de los equipos
La contraorden de la NSF llegó en un momento crítico del cronograma de retiro de infraestructura. En los muelles de Newport, en el estado de Oregón, los investigadores portuarios se encontraban descargando las últimas boyas de alta tecnología pertenecientes a la red de observación del Pacífico cuando recibieron la instrucción oficial de detener las tareas y reorientar las misiones logísticas hacia el mantenimiento preventivo de los sistemas restantes.
Las autoridades portuarias y los científicos de la Universidad Estatal de Oregón confirmaron que la infraestructura extraída durante las primeras semanas de junio se encuentra en perfectas condiciones operativas almacenada en depósitos terrestres. El freno de emergencia resguarda de manera directa los nodos de medición profunda ubicados en regiones estratégicas como el golfo de Alaska y el mar de Irminger, entre Groenlandia e Islandia, cuyas lecturas en tiempo real resultan indispensables para realizar el seguimiento de las corrientes del Atlántico que regulan el clima de Europa y América del Norte.
Declaración oficial de la NSF y la apertura de un panel de consulta con especialistas
A través de un comunicado emitido por su dirección interina, la Fundación Nacional de Ciencias reconoció explícitamente la validez de los reclamos presentados por los diversos actores económicos, civiles y académicos que dependen diariamente de los datos de la OOI. La agencia estatal comunicó que suspenderá cualquier acción que implique un achicamiento o retiro de hardware y ratificó su compromiso de dar continuidad al financiamiento básico para la operatividad y calibración de los sensores submarinos.
Con el propósito de destrabar la controversia y delinear una estrategia de largo plazo, la NSF anunció la implementación de las siguientes medidas administrativas:
- Convocatoria a comités técnicos: Se conformará un panel independiente integrado por oceanógrafos, meteorólogos y especialistas en gestión de riesgos para evaluar las necesidades de observación prioritarias del país.
- Apertura de canales de diálogo: Se emitirá una carta oficial de consulta pública para que las industrias pesqueras, las comunidades originarias costeras y las universidades remitan sus informes sobre el uso e impacto de los datos provistos por la red.
- Plan de relanzamiento de sensores: Los ingenieros del proyecto iniciaron el diseño técnico para volver a desplegar en el océano los buques, glisadores y boyas que alcanzaron a ser retirados del agua durante la primera fase del desmantelamiento.
Consenso legislativo en el Capitolio y la protección de los sectores productivos costeros
La rápida resolución del conflicto puso de manifiesto el peso de la alianza legislativa articulada por el senador demócrata Jeff Merkley y la senadora republicana Lisa Murkowski, quienes calificaron el intento de cierre de la red como una medida perjudicial para las arcas públicas y la seguridad nacional. El paso del proyecto de ley por la Cámara Alta de forma unánime envió una señal contundente a la Casa Blanca respecto de los límites de la autoridad ejecutiva sobre programas científicos aprobados y financiados mediante partidas presupuestarias explícitas del Congreso.
Diversas entidades pesqueras y comerciales de los estados de Alaska, Washington y Carolina del Norte expresaron su alivio ante la supervivencia de la iniciativa, recordando que la pérdida de acceso libre a estos datos en tiempo real los habría dejado desprotegidos frente a la llegada inminente de los ciclos climáticos extremos. El sostenimiento de la red OOI permitirá a los servicios de emergencia y a las flotas comerciales mantener sus herramientas de predicción de olas de calor marinas, acidez del agua y alertas tempranas de inundaciones costeras durante las próximas décadas.
