El dispositivo de la red del Hogar de Cristo ofrece contención interdisciplinaria diaria y talleres de formación laboral en una estructura adaptada para la presencia de infancias

El dispositivo de la red del Hogar de Cristo ofrece contención interdisciplinaria diaria y talleres de formación laboral en una estructura adaptada para la presencia de infancias

En consonancia con las actividades oficiales por la Jornada Internacional de Concientización sobre la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, se concretó la apertura formal del Centro Barrial para Mujeres La Salette, un espacio especializado en el abordaje integral y el acompañamiento terapéutico de mujeres expuestas a consumos problemáticos en Santiago del Estero. La ceremonia de inauguración incluyó una celebración litúrgica oficiada por el sacerdote José María «Pepe» di Paola y contó con el acompañamiento de las delegaciones juveniles pertenecientes al Hogar de Cristo Madre del Puente Carretero.

La puesta en marcha de este dispositivo asistencial representa el primer eslabón de una red de contención exclusiva para el segmento femenino en el territorio provincial, donde la oferta venía estructurándose mediante dependencias mixtas o comunidades convivenciales reservadas para varones. El centro opera como un núcleo de baja umbralidad y primer contacto barrial, brindando asistencia humanitaria y psicológica ambulatoria, al tiempo que funciona como una plataforma de diagnóstico para aquellas usuarias que requieran derivaciones posteriores a tratamientos de internación o esquemas convivenciales de mayor complejidad.

Los regímenes de asistencia diaria, la conformación de los equipos de profesionales y la articulación histórica del espacio físico se detallan a continuación.

Dinámica de atención diurna y contención para núcleos familiares con infancias

El dispositivo socio-sanitario registra una asistencia regular de entre siete y ocho usuarias en los tramos iniciales de sus procesos de estabilización y revinculación comunitaria. Las actividades del centro se desarrollan en la franja horaria de lunes a viernes, de 10:00 a 18:00 horas, estructurándose bajo un modelo de hospital de día que complementa las terapias con la cobertura de necesidades biológicas básicas y la inserción pedagógica.

Los ejes del programa de asistencia diaria implementado comprenden los siguientes servicios:

  • La provisión de esquemas alimentarios completos que abarcan el desayuno y el almuerzo comunitario, promoviendo hábitos nutricionales saludables y espacios de sociabilización grupal orientados a la recomposición de lazos afectivos.
  • El despliegue de un área de cuidado y contención para los hijos de las participantes, permitiendo que las madres asistan a las consultas terapéuticas sin discontinuar la crianza, asumiendo la premisa comunitaria de recibir la vida en su complejidad integral.
  • El dictado de talleres de formación en oficios y capacitación laboral durante la jornada de los sábados, una propuesta abierta a los residentes del barrio orientada a generar herramientas de autonomía económica.

Soporte profesional interdisciplinario y origen comunitario del predio de La Salette

La operatividad del Centro Barrial La Salette se sostiene a partir de la labor de un equipo interdisciplinario conformado por profesionales de la psicología, trabajadoras sociales, operadoras territoriales y coordinadoras comunitarias. El funcionamiento técnico y administrativo del lugar cuenta con el financiamiento y la articulación técnica de los programas de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar), sumado a la colaboración del cuerpo de voluntarios civiles del Hogar de Cristo.

El inmueble destinado al funcionamiento del centro posee una trayectoria vinculada a la asistencia social en el sector, habiendo sido fundado décadas atrás por la religiosa Saveria, miembro de la congregación de las Hermanas Doroteas. La reconversión del espacio hacia el abordaje específico de los consumos problemáticos femeninos comenzó a delinearse en marzo de este año bajo la conducción del hermano Pedro Battistini, quien remarcó la necesidad de que la comunidad civil asuma un rol activo en la escucha, orientación y contención de las personas vulnerables para atenuar los índices de marginación urbana.

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