El Gobierno de Qatar oficializó el fallecimiento a los 74 años de edad del exemir Hamad bin Khalifa Al Thani, considerado el principal artífice de la transformación geopolítica, económica y deportiva del país. La noticia de su deceso motivó la declaración de duelo nacional en el emirato y despertó inmediatas repercusiones en el ámbito diplomático internacional, donde se destacó su rol clave en la inserción de la nación árabe en el plano global durante las últimas tres décadas.
Hamad bin Khalifa Al Thani lideró los destinos de su país entre 1995 y 2013, un período caracterizado por una colosal modernización estructural financiada a través de la producción y exportación de gas natural licuado. Bajo su mandato se fundó la influyente cadena de noticias Al Jazeera y se diagramó la ambiciosa estrategia de inversiones y diplomacia deportiva que culminó con la designación de Qatar como sede de la Copa del Mundo de la FIFA de la edición 2022. En el año 2013, decidió traspasar el poder de manera pacífica a su hijo, el actual emir Tamim bin Hamad Al Thani, consolidando un recambio dinástico sin precedentes en la región del Golfo Pérsico.
Para la historia del fútbol argentino, la huella de la dinastía Al Thani quedó sellada en la ceremonia de premiación del Mundial de Qatar 2022. Si bien fue su hijo y sucesor en el trono, el emir Tamim, quien se encargó de colocar el icónico bisht ceremonial sobre los hombros del capitán Lionel Messi antes de levantar el trofeo en el Estadio de Lusail, la concreción de todo aquel histórico evento de la Copa del Mundo fue el resultado directo de las políticas de estado impulsadas por el fallecido Hamad bin Khalifa Al Thani. Su fallecimiento cierra un capítulo decisivo para la historia moderna de Oriente Medio.
