El oficialismo en la Cámara de Senadores sufrió un duro revés político tras verse obligado a postergar hasta el próximo 6 de agosto el tratamiento del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. La decisión de trasladar el debate para después del receso invernal se tomó luego de que la jefa de la bancada de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, no lograra consolidar los 37 votos necesarios para garantizar la aprobación de la iniciativa, lo que reavivó los pases de factura internos y expuso las crecientes dificultades del Gobierno para sostener su agenda legislativa.
El principal foco de resistencia parlamentaria se concentró en el capítulo destinado a modificar el régimen de tierras y flexibilizar la adquisición de superficies por parte de ciudadanos y capitales extranjeros. Esta reglamentación fracturó las negociaciones previas que la senadora venía articulando con sectores del PRO, la UCR y diversas bancadas provinciales. El escenario se complejizó aún más tras la intervención del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien rechazó de forma tajante las modificaciones sugeridas por los bloques dialoguistas, las cuales pretendían facultar a las provincias para crear un registro de supervisión sobre dichas transacciones inmobiliarias.
La parálisis legislativa disparó un nuevo cruce de alta intensidad entre Bullrich y la vicepresidenta de la Nación y titular de la Cámara alta, Victoria Villarruel. Según trascendió, la titular del Senado había sugerido suspender la convocatoria argumentando el clima de dispersión social derivado del triunfo de la Selección argentina en las semifinales del Mundial. La filtración de estos intercambios derivó en una severa réplica pública de la legisladora en sus plataformas digitales, donde manifestó que aquellos integrantes del espacio que no estuvieran dispuestos a defender el proyecto de transformación estructural deberían «dar un paso al costado».
Este conflicto se acopla a un panorama de tensiones preexistentes dentro de la coalición gobernante, marcado por el reciente alineamiento de Bullrich con la estrategia electoral de Karina Milei para implementar el sistema de listas colectoras y sus previas demandas públicas de transparencia dirigidas hacia el exjefe de Gabinete, Manuel Adorni, en el marco de sus investigaciones patrimoniales. Con este aplazamiento, la conducción del bloque oficialista dispondrá de un margen de dos semanas para intentar recomponer los puentes de diálogo con las fuerzas aliadas y destrabar un paquete normativo que, además de la polémica reforma territorial, incluye modificaciones sustanciales en las leyes de Alquileres, Expropiaciones y Manejo del Fuego.
