Los datos más recientes sobre el endeudamiento de los hogares argentinos revelan un deterioro significativo en la capacidad de pago de la población. Según un informe de la consultora Equilibra, que toma como base los registros del Banco Central y el INDEC, la cantidad de personas con deudas en mora escaló un 140% en menos de dos años, pasando de 2,4 millones en julio de 2024 a 5,8 millones en mayo de 2026.
Este incremento de 3,4 millones de personas marca una tendencia preocupante: hoy, aproximadamente uno de cada seis adultos argentinos presenta atrasos en sus obligaciones financieras o no financieras. La situación afecta a cerca del 28% de los 20,8 millones de adultos que mantienen algún tipo de crédito activo en el país.
Factores clave del crecimiento de la morosidad
El informe vincula este salto en los incumplimientos con la erosión del poder adquisitivo. La caída constante del salario real privado registrado —especialmente aguda entre octubre de 2025 y marzo de 2026— ha limitado la capacidad de las familias para cubrir sus compromisos mensuales. La aceleración del fenómeno fue particularmente pronunciada desde los primeros meses de 2025, momento en el que la cantidad de morosos comenzó a escalar de forma más agresiva hasta alcanzar los niveles actuales.
Desglose del endeudamiento
El análisis profundiza en el origen de las deudas impagas, diferenciando entre el sistema bancario tradicional y los proveedores no financieros:
- Mora en obligaciones no financieras: 2,9 millones de personas presentan incumplimientos exclusivos con proveedores (comercios, tarjetas no bancarias, servicios, etc.).
- Mora en el sistema financiero: 1,6 millones de individuos registran deudas impagas únicamente dentro del sector bancario.
- Mora en ambos segmentos: 1,3 millones de personas acumulan atrasos tanto en bancos como en comercios o prestadores no financieros.
El panorama refleja una alta presión sobre los hogares, donde la mayor parte del universo de morosos proviene de compromisos con entidades no financieras. Mientras que 7,8 millones de adultos mantienen deudas solo con entidades financieras y 5,3 millones solo con el sector no financiero, existe un grupo significativo de 7,6 millones de personas que operan bajo la modalidad de «partida doble», estando endeudados en ambos circuitos simultáneamente. Estos números grafican la dificultad que enfrentan las familias para sostener sus gastos corrientes y financieros en un contexto de ingresos reales comprimidos.
