El sistema previsional argentino sufrió la pérdida neta de 38.532 aportantes en la medición interanual a mayo de 2026, consolidando un achicamiento progresivo en la base de sustentación del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Según el informe elaborado por la Subsecretaría de Seguridad Social con datos de la ANSeS y la AFIP, la destrucción de puestos en relación de dependencia en el ámbito privado y la administración pública no logró ser compensada por el incremento registrado en los regímenes simplificados.
El reporte oficial señala que el sesgo negativo obedeció principalmente a la reducción de 140.659 trabajadores en relación de dependencia. Al desagregar el comportamiento sectorial, las empresas privadas encabezaron el recorte de personal con una merma de 108.378 aportantes, acompañadas por el sector público que redujo su nómina en 36.034 cotizantes. Por el contrario, el régimen del Monotributo sumó 71.514 inscriptos y el personal de casas particulares creció en 29.923 aportantes, una migración que resiente la recaudación de la Seguridad Social al sustituir remuneraciones sujetas a aportes proporcionales por cuotas fijas de menor cuantía.
La serie histórica refleja una erosión estructural acumulada de 304.417 cotizantes activos en los últimos tres años, al pasar de 12,74 millones de aportantes en mayo de 2023 a 12,44 millones en igual mes de 2026. En la actualidad, sobre un universo estimado de 22 millones de personas ocupadas en el país, apenas 12,4 millones realizan contribuciones a los regímenes previsionales estatales, lo que deja a más de 9,5 millones de trabajadores en la informalidad, carentes de cobertura jubilatoria, obra social y resguardo ante riesgos del trabajo.
