El Gobierno de Estados Unidos dispuso la entrada en vigencia de un nuevo esquema de aranceles a la importación que afectará a productos provenientes de 60 países, entre los cuales están incluidos la Argentina y los miembros de la Unión Europea. La medida, impulsada por la administración de Donald Trump a través de la Oficina del Representante Comercial (USTR), contempla alícuotas que irán del 10 al 12,6 por ciento a partir del vencimiento del arancel global temporal.
El trasfondo de la decisión responde a las conclusiones de una investigación iniciada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, mediante la cual Washington busca sancionar a las economías que considera no han aplicado controles suficientes para impedir la comercialización de mercancías elaboradas con trabajo forzoso.
Impacto en Argentina y exenciones previstas
Para las exportaciones argentinas, el gravamen general se fijó en un 10 por ciento, compartiendo alícuota con naciones como Canadá, México, India y el Reino Unido. No obstante, el marco regulatorio contempla la posibilidad de contemplar exenciones específicas para determinados sectores productivos que acrediten el cumplimiento de compromisos y prohibiciones ligadas al trabajo forzoso.
Asimismo, la resolución estadounidense excluye del pago de estas tarifas a materias primas e insumos estratégicos que no se produzcan en el mercado norteamericano en cantidades o costos razonables, al igual que a aquellos productos cuya afectación pudiera generar desabastecimiento o disrupciones en la economía interna de ese país.
