Acuerdo Milei-Weretilneck condiciona el futuro vial de Bariloche y la avenida Bustillo

Acuerdo Milei-Weretilneck condiciona el futuro vial de Bariloche y la avenida Bustillo

El panorama de la infraestructura en la ciudad rionegrina refleja las consecuencias directas de la alianza política entre el gobernador Alberto Weretilneck y el presidente Javier Milei. Mientras el tránsito en la estratégica avenida Exequiel Bustillo —nexo vital entre el centro y el Cerro Catedral— se encuentra colapsado y con obras paralizadas por el recorte nacional, el mandatario provincial mantiene un perfil bajo ante los reclamos.

Esta postura coincide con el alineamiento de los legisladores rionegrinos a las propuestas oficialistas en el Congreso y la reciente obtención de un cargo para la provincia en el directorio de YPF.

El traspaso de la ruta y la apuesta a las fotomultas

Ante el retiro de los fondos nacionales para la obra pública, la gestión de la Bustillo pasó a manos municipales en una maniobra que genera dudas sobre su sostenibilidad:

  • Jurisdicción municipal: En enero de 2026, el intendente Walter Cortés aceptó la responsabilidad sobre la ruta. Sin embargo, los fondos provinciales asignados para su mantenimiento hasta 2029 apenas alcanzan los 400 millones de pesos, una cifra irrisoria para una arteria de 25 kilómetros.
  • Recaudación por infracciones: El plan del municipio para sostener el bacheo básico se apoya en el cobro de fotomultas, con el que esperan recaudar unos 1.200 millones de pesos al mes. Este esquema prioriza la penalización por sobre la inversión estructural que el camino demanda.

Un proyecto de ampliación que quedó en el olvido

La obra de ensanchamiento, indispensable para agilizar el flujo turístico, hoy parece un objetivo inalcanzable. El proyecto original contemplaba sumar dos carriles de circulación, pero tras la rescisión de los contratos por parte de Nación, la empresa constructora abandonó el lugar con apenas un kilómetro de asfalto nuevo.

Para completar el trazado, sería necesaria una inversión millonaria y la expropiación de terrenos costeros, gestiones que hoy no figuran en la agenda de ninguna de las tres administraciones involucradas. El resultado es una tortuosa experiencia para los viajeros, que pueden demorar hasta 90 minutos para cubrir un trayecto de apenas 20 kilómetros, afectando la competitividad de Bariloche como destino internacional.

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