El inicio de 2026 trae señales de alerta para el equipo económico liderado por Luis Caputo. Según datos preliminares analizados por consultoras privadas, la recaudación de los dos impuestos más importantes del sistema tributario argentino —IVA e Impuesto a las Ganancias— registró una caída real combinada del 7,4% en enero.
Este retroceso es visto por especialistas como el síntoma más claro del freno en la actividad económica. Tras un 2025 que comenzó con fuerza pero se desinfló a partir de agosto, los números de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) —que se conocerán oficialmente este lunes— reflejan que el motor del consumo y la producción ha perdido impulso.
El desplome del consumo se siente en el IVA
El dato más preocupante proviene del IVA, el impuesto que mejor mide el termómetro de las ventas minoristas y el consumo masivo:
- Caída real: Registró una disminución del 11,7% interanual ajustada por inflación.
- Ganancias: Este tributo se mantuvo estancado, con una variación mínima del 0,3%, lo que indica que la rentabilidad de las empresas y los ingresos salariales sujetos al impuesto no han crecido por encima de la suba de precios.
- Coparticipación: Como consecuencia directa, los fondos automáticos que el Estado Nacional envía a las provincias cayeron un 6,5%, complicando las finanzas de los gobernadores.
Otros impuestos en terreno negativo
El informe del IARAF y de Politikón Chaco detalla que la tendencia a la baja se extendió a otros gravámenes, con excepción del Monotributo:
- Impuestos Internos: -16% (reflejando menor venta de bienes específicos).
- Bienes Personales: -14,3%.
- Combustibles: -1,1% (pese a los aumentos constantes de precios en surtidores).
- Dato positivo: El Monotributo registró un salto del 118,6%, aunque su peso en la recaudación total es marginal comparado con el IVA.
El desafío de 2026: sin «ayuda» del pasado
A diferencia de 2025, donde el crecimiento del PBI (4%) se vio beneficiado por el arrastre estadístico del año anterior, los economistas advierten que 2026 arranca desde un punto muerto. Sin el ingreso extraordinario que representaba el Impuesto PAIS (ya eliminado) ni los fondos de la última moratoria, el fisco depende exclusivamente del dinamismo de la economía real.
Para alcanzar los $19 billones que se necesitarían en enero para empatar a la inflación, ARCA debería reportar un salto nominal muy alto, algo que parece lejano dado el escenario de estancamiento actual. Este panorama, según advierten analistas financieros, reduce drásticamente el margen de Javier Milei para cumplir con su promesa de bajar impuestos durante este año, ya que el mantenimiento del superávit fiscal sigue siendo la prioridad absoluta del programa libertario.
