El turismo en Argentina profundizó su desequilibrio financiero durante el último año, dejando un saldo negativo que casi duplica las cifras de 2024. Según los datos oficiales procesados por el Indec, la balanza turística terminó con un déficit de US$ 4.054,2 millones, lo que representa un incremento del 91% en la salida neta de divisas.
Este fenómeno se explica por la combinación de un fuerte crecimiento en los viajes de argentinos al exterior y una caída sostenida en la llegada de visitantes internacionales, quienes encuentran al país menos competitivo en términos de costos.
Radiografía del turismo emisivo y receptivo
El informe anual destaca una brecha cada vez más amplia entre quienes entran y quienes salen del territorio nacional:
- Salidas (Turismo Emisivo): Casi 6 millones de argentinos viajaron al exterior en 2025, gastando un total de US$ 7.164,2 millones.
- Ingresos (Turismo Receptivo): Solo 2,87 millones de extranjeros visitaron el país, con un gasto estimado de US$ 3.110 millones.
- Saldo de personas: El año cerró con un saldo negativo de más de 3 millones de turistas, un 196,6% más que el año anterior.
Brasil y Chile: los destinos preferidos en diciembre
Durante el último mes de 2025, la tendencia se aceleró. Mientras el turismo receptivo cayó un 7,9%, las salidas de residentes crecieron un 1,7%. Los países limítrofes fueron los grandes ganadores de la temporada:
- Brasil: Fue el destino principal con el 24,7% de las salidas.
- Chile: Ocupó el segundo lugar con el 21,3%, impulsado en gran medida por el turismo de compras.
- Vías de transporte: El 45,7% de los viajeros optó por la vía terrestre, reflejando la preferencia por destinos regionales accesibles en automóvil o colectivo.
Presión sobre las reservas del Banco Central
Este déficit de casi US$ 4.000 millones representa un desafío crítico para la autoridad monetaria. La salida de dólares por motivos turísticos se ha convertido en una de las principales vías de drenaje de reservas, superando incluso las proyecciones más pesimistas de comienzos de año.
A pesar de que el Gobierno nacional sostiene que no intervendrá para restringir los viajes, el desbalance estructural del sector pone en duda la sostenibilidad de la cuenta corriente si no se logra atraer un mayor volumen de divisas a través del turismo internacional, que hoy muestra signos de estancamiento.
