Alerta global por el agua: El 25% de la población no accede a servicios seguros

Alerta global por el agua: El 25% de la población no accede a servicios seguros

El acceso al agua potable se consolida como uno de los mayores desafíos del siglo XXI. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas, una de cada cuatro personas en el mundo no cuenta con servicios de agua gestionados de forma segura, en un contexto donde la demanda del recurso podría aumentar un 50% en las próximas décadas.

Un consumo desigual y creciente

A nivel global, el uso del agua dulce muestra una distribución que evidencia una fuerte presión sobre el sistema:

  • Agricultura: 70% del consumo total
  • Industria: 22%
  • Uso doméstico: 8%

Este escenario refleja el peso de los sectores productivos en la demanda hídrica, especialmente en regiones donde los recursos son limitados.

Impacto social y desigualdad

La especialista Martha Bargiela, de la FAUBA, advirtió que la crisis no afecta de igual manera a todos los territorios. “Las poblaciones más vulnerables ya sufren los efectos de la escasez y la contaminación, en muchos casos por una gestión ineficiente y el impacto del cambio climático”, señaló.

Contaminación: el riesgo invisible

Además de la escasez, la calidad del agua representa una preocupación creciente. Entre los principales contaminantes se encuentran bacterias, virus, plásticos, fármacos y metales pesados.

En Argentina, el especialista Alejo Pérez Carrera destacó dos problemáticas clave:

  • Arsénico natural, presente en aguas subterráneas de la llanura chaco-pampeana
  • Nitritos y nitratos, derivados de fertilizantes, residuos industriales y desechos cloacales

Estos elementos pueden filtrarse en las napas y representar un riesgo directo para la salud.

Consecuencias ambientales

El deterioro del recurso también impacta en los ecosistemas. Fenómenos como la eutrofización —provocada por el exceso de nutrientes— reducen el oxígeno en el agua, afectando gravemente a la flora y fauna acuática.

Además, la creciente competencia por el agua en zonas áridas ya genera tensiones en distintas regiones del mundo, posicionando a la gestión eficiente, el tratamiento de residuos y el uso responsable como ejes clave para el futuro.

En este contexto, organismos internacionales advierten que sin cambios estructurales en el manejo del recurso, la crisis hídrica podría profundizarse y convertirse en uno de los principales focos de conflicto global.

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