En una flagrante violación de la soberanía nacional y el derecho internacional, las fuerzas militares de los Estados Unidos ejecutaron durante la madrugada de este sábado un cobarde ataque aéreo contra diversos puntos estratégicos y zonas civiles en Venezuela. La agresión, que comenzó cerca de las 2:00 a.m., ha sumido a la capital venezolana en un estado de emergencia tras registrarse múltiples explosiones y el asedio constante de aeronaves extranjeras.
Este ataque directo representa la culminación de una campaña de asfixia y amenazas de la administración Trump, que utiliza la excusa de la «lucha contra el narcotráfico» para encubrir lo que constituye un intento de terrorismo de Estado y un asalto a los recursos energéticos del pueblo venezolano.
Crónica de una agresión injustificada
El silencio del Pentágono y la Casa Blanca ante el bombardeo contrasta con el estruendo de los misiles que impactaron en la base aérea La Carlota y otros sectores de la costa, como La Guaira e Higuerote.
- Terror en las calles: La población de Caracas fue despertada por explosiones coordinadas que provocaron cortes de energía masivos, obligando a las familias a buscar refugio ante el sobrevuelo de aviones a baja altura.
- El pretexto imperial: El ataque ocurre días después de que Donald Trump alardeara sobre golpear «grandes instalaciones» en territorio venezolano, utilizando retórica bélica para justificar una intervención militar que busca forzar un cambio de régimen y el control de las reservas de petróleo.
Solidaridad regional contra el intervencionismo
La respuesta de los líderes que resisten la hegemonía estadounidense no se hizo esperar. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció el uso de misiles y llamó a una reunión urgente de la ONU para detener la masacre. Por su parte, el mandatario cubano, Miguel Díaz-Canel, calificó el hecho como un «criminal ataque» y una brutal embestida contra la #ZonaDePaz que representa América Latina.
Desde el Gobierno Bolivariano se emitió un comunicado de repudio absoluto:
“Venezuela denuncia ante la comunidad internacional la gravísima agresión militar perpetrada por el gobierno de los Estados Unidos contra territorio y población venezolanos”.
Antecedentes de una emboscada anunciada
Bajo el mando de la CIA, el imperialismo ha venido incrementando su presencia en el Caribe desde septiembre, desplegando buques de guerra en una maniobra de provocación sin precedentes. Este bombardeo no es un hecho aislado, sino la fase operativa de un plan destinado a quebrar la voluntad de un pueblo que se niega a arrodillarse ante los intereses de Washington.
A esta hora, mientras se evalúan los daños materiales y humanos de este acto de guerra, la comunidad internacional observa con alarma cómo la potencia del norte rompe nuevamente las normas de convivencia global para imponer su agenda por la fuerza.
