Caos en Irán: Apagón digital y represión sangrienta en medio de una rebelión popular

Caos en Irán: Apagón digital y represión sangrienta en medio de una rebelión popular

La República Islámica de Irán enfrenta su crisis interna más profunda en décadas. Lo que comenzó el pasado 28 de diciembre como una serie de cierres de comercios en protesta por el alto costo de vida, ha mutado en una insurrección nacional que ya afecta a 25 de las 31 provincias. En un intento desesperado por retomar el control, el gobierno ha impuesto un apagón total de internet, aislando al país del resto del mundo mientras las fuerzas de seguridad intentan sofocar las protestas en las calles.

El costo humano del conflicto

A pesar del bloqueo informativo, organizaciones de derechos humanos han logrado filtrar cifras que exponen la magnitud de la violencia estatal:

  • Fallecidos: Se contabilizan al menos 45 víctimas fatales, con el agravante de que ocho de ellas son menores de edad.
  • Detenciones: Más de 2.000 personas han sido arrestadas en redadas masivas que incluyen a estudiantes, trabajadores y líderes comunitarios.
  • Heridos: Se cuentan por cientos, muchos de los cuales evitan los hospitales públicos por temor a ser identificados y capturados.

El «apagón digital» como arma de control

El corte del servicio de internet, confirmado por monitores internacionales, tiene un objetivo estratégico claro: impedir la coordinación de los manifestantes y frenar la viralización de videos que muestran la brutalidad policial. Sin embargo, la resistencia ha encontrado formas de expresarse: en diversas ciudades, los ciudadanos utilizan balcones y ventanas para lanzar consignas contra el liderazgo religioso, manteniendo viva la llama de la protesta durante las noches.

Un régimen acorralado por dos frentes

La situación económica de Irán, ya debilitada por años de sanciones, recibió un golpe de gracia tras el reciente conflicto bélico de 12 días con Israel, que incluyó bombardeos sobre instalaciones estratégicas.

  1. Crisis económica: La inflación desbocada y el derrumbe de la moneda han dejado a gran parte de la población por debajo de la línea de pobreza.
  2. Presión internacional: Donald Trump ha lanzado una advertencia directa a Teherán, asegurando que Estados Unidos responderá con firmeza si la represión letal no se detiene.
  3. Fisuras internas: Mientras el presidente Masud Pezeshkian intenta una postura más conciliadora pidiendo «diálogo», las fuerzas de seguridad —ahora bajo el mando del mayor general Amir Hatami— mantienen una línea dura de tolerancia cero.

Aunque el gobierno ha anunciado paquetes de ayudas económicas de emergencia, la desconfianza social es total. Las manifestaciones, lejos de disiparse, parecen alimentarse del descontento acumulado y de la reciente pérdida de altos mandos militares en la guerra de junio.

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