Chile ha puesto en marcha uno de los proyectos de infraestructura más ambiciosos de su historia reciente: la línea de transmisión Kimal–Lo Aguirre. Con una extensión de 1.346 kilómetros, este «corredor eléctrico» de alta tensión conectará la Región de Antofagasta con la Región Metropolitana, permitiendo que la energía solar y eólica generada en el desierto del norte llegue finalmente a los hogares e industrias del centro del país.
La obra, que recibió su aprobación ambiental en noviembre de 2025, demanda una inversión de u$s1.500 millones y se espera que genere cerca de 7.000 empleos directos e indirectos durante su construcción.
El fin del «cuello de botella» energético
Actualmente, Chile enfrenta un problema logístico: produce muchísima energía limpia en el norte, pero no tiene capacidad suficiente para transportarla. Esto genera «vertimientos» (energía que se pierde porque no puede inyectarse a la red).
El proyecto Kimal–Lo Aguirre resolverá este conflicto técnico mediante:
- Capacidad de transporte: Tendrá una potencia de 3.000 MW, suficiente para abastecer a 3,2 millones de hogares.
- Tecnología HVDC: Utilizará corriente continua de alta tensión, lo que reduce drásticamente las pérdidas de electricidad en trayectos de larga distancia.
- Eficiencia de costos: Al inyectar más energía barata (renovable) en el centro del país, se espera que desplace a la generación más costosa y contaminante, impactando positivamente en el sistema eléctrico.
Impacto territorial y estratégico
El trazado de la línea es masivo, atravesando 5 regiones y 28 comunas. Es la obra de transmisión más extensa jamás desarrollada en territorio chileno y representa un salto estructural para la seguridad energética del país.
Más allá de la logística, la rapidez con la que se obtuvo la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) marca un precedente en la gestión de proyectos críticos para la transición verde. Chile busca consolidarse así como un líder regional en sostenibilidad, alineando su capacidad de generación con una infraestructura de transporte a la altura de las demandas del siglo XXI.
