En una medida drástica para intentar revertir el declive poblacional, el Gobierno de China oficializó la aplicación de un impuesto del 13% sobre preservativos y diversos métodos anticonceptivos. La decisión busca encarecer el acceso a la contracepción como una vía indirecta para fomentar los nacimientos, en un contexto donde el gigante asiático enfrenta su nivel de natalidad más bajo en décadas.
Esta política fiscal marca un giro radical respecto a las décadas de la «política de hijo único», evidenciando la urgencia de Beijing por rejuvenecer su fuerza laboral y sostener su sistema de seguridad social ante un envejecimiento poblacional acelerado.
Los dos ejes de la nueva estrategia natalista
El plan del gobierno chino para este 2026 no se limita a la carga impositiva sobre la prevención, sino que busca un equilibrio mediante incentivos post-nacimiento:
- Encarecimiento preventivo: El nuevo gravamen del 13% impacta en toda la cadena de métodos anticonceptivos, desde preservativos hasta anticonceptivos orales y dispositivos intrauterinos.
- Alivio en la crianza: En simultáneo, se eliminaron impuestos sobre servicios de cuidado infantil y educación temprana, intentando reducir la carga económica que enfrentan los padres durante los primeros años de vida de los niños.
Críticas y debate social
A pesar de las intenciones oficiales, la medida ha generado un fuerte rechazo en las plataformas digitales chinas como Weibo. El descontento se centra en que la falta de nacimientos no responde a un exceso de prevención, sino a factores estructurales:
- Costo de vida: El precio de la vivienda en las grandes ciudades sigue siendo prohibitivo para las parejas jóvenes.
- Exigencia laboral: La cultura de trabajo intensiva (conocida como el sistema «996») deja poco espacio para la conciliación familiar.
- Derechos reproductivos: Organizaciones internacionales han cuestionado si este tipo de presiones fiscales vulneran la autonomía de las personas para decidir sobre su planificación familiar.
El panorama demográfico en 2026
China ya no es el país más poblado del mundo (superado por la India) y sus proyecciones indican que su población podría reducirse significativamente para finales de este siglo. Mientras el Gobierno apuesta a la ingeniería fiscal para «fabricar» nacimientos, los especialistas sugieren que sin cambios profundos en la estabilidad laboral y el acceso a la vivienda, el impacto del impuesto del 13% será limitado.
