En un avance que posiciona al país en la vanguardia de la medicina regenerativa, un equipo de bioingeniería del Hospital Italiano, liderado por el Dr. Luis Mazzuoccolo, presentó este 11 de enero de 2026 una técnica pionera para crear piel humana a partir de las propias células del paciente. Tras ocho años de investigación, este hito científico ofrece una solución definitiva para quienes sufren quemaduras críticas o heridas crónicas que no cicatrizan.
Este desarrollo reemplaza el uso de pieles sintéticas o injertos de origen animal por un cultivo autólogo, eliminando de raíz el riesgo de rechazo inmunológico y mejorando drásticamente la calidad de vida de los pacientes.
El proceso del «cultivo autólogo» paso a paso
La técnica destaca por ser mínimamente invasiva y aprovechar la capacidad regenerativa del propio organismo mediante un protocolo de cuatro etapas:
- Extracción mínima: Se toma una pequeña muestra de piel de la zona de la ingle, elegida por su rápida capacidad de recuperación.
- Multiplicación en laboratorio: Las células se cultivan en un entorno de plasma rico en plaquetas extraído del mismo paciente, lo que acelera el crecimiento celular de forma segura y estéril.
- Injerto biológico: En un período de entre 10 y 17 días, se obtiene una lámina de tejido vivo que se coloca directamente sobre la zona afectada.
- Regeneración total: El cuerpo integra el tejido inmediatamente. El proceso de cierre total de la herida se completa en un lapso de uno a cuatro meses.
Superioridad técnica y beneficios económicos
Los resultados clínicos obtenidos por el equipo argentino superan los estándares internacionales de las pieles artificiales disponibles en el mercado:
- Elasticidad récord: La piel regenerada recupera el 95% de su elasticidad original, frente al 75% que ofrecen los métodos tradicionales. Esto reduce la sensación de «tirantez» y mejora la movilidad en zonas de articulaciones.
- Estética natural: La integración del tejido permite una cicatrización mucho más armónica con el resto del cuerpo.
- Soberanía sanitaria: Este procedimiento es considerablemente más económico que la importación de sustitutos dérmicos extranjeros, facilitando el acceso al tratamiento en el sistema de salud público y privado del país.
Este logro de la ciencia argentina no solo representa un éxito académico, sino una herramienta concreta para reducir el tiempo de internación y el dolor de miles de pacientes que anualmente ingresan a los pabellones de quemados en toda la región.
