Este lunes 5 de enero de 2026, la sala de audiencias del juez federal Alvin K. Hellerstein fue el escenario de la primera comparecencia de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. En un clima de extrema seguridad y con la atención del mundo puesta en el bajo Manhattan, el expresidente venezolano rechazó los cargos de narcotráfico y terrorismo, calificando su captura como un secuestro militar.
«Fui secuestrado, soy un prisionero de guerra. Fui capturado en mi casa en Caracas», sentenció Maduro en español, desafiando la autoridad del tribunal al sostener que su estatus actual debe regirse por la Convención de Ginebra y no por el código penal estadounidense.
Los puntos centrales de la audiencia
La presentación ante el magistrado de 91 años dejó definiciones claras sobre el rumbo que tomará el proceso:
- Defensa política: Al declararse prisionero de guerra, Maduro busca que se lo considere un combatiente capturado en un conflicto armado, lo que exigiría su liberación al finalizar las hostilidades, evitando una condena a cadena perpetua. Sin embargo, juristas internacionales ven poco probable que este argumento prospere en un tribunal civil.
- Rechazo a la fianza: A través de su abogado Barry Pollack (conocido por haber defendido a Julian Assange), el matrimonio informó que no solicitará fianza. Esto significa que permanecerán detenidos en el Centro de Detención Metropolitana de Brooklyn, una de las prisiones más rigurosas y sobrepobladas de los Estados Unidos.
- Cilia Flores: La ex primera dama también proclamó su inocencia absoluta, reforzando la línea de que ambos son víctimas de una operación de cambio de régimen orquestada por la administración de Donald Trump.
El escenario fuera y dentro del tribunal
Mientras en el interior del juzgado se debatían tecnicismos legales, en las afueras de la corte se vivió una jornada de fuertes contrastes:
- Custodia de la DEA: El traslado desde Brooklyn hasta Manhattan se realizó bajo un operativo de máxima seguridad, con agentes federales y apoyo aéreo, evidenciando la peligrosidad que Washington le asigna al detenido.
- Manifestaciones cruzadas: Grupos de venezolanos exiliados celebraron la detención al grito de «¡Libertad!», mientras otros sectores manifestaron su apoyo a Trump, conviviendo con consignas que exigían el respeto por la soberanía venezolana.
- Próxima fecha clave: El juez Hellerstein fijó la siguiente audiencia para el 17 de marzo de 2026. Hasta entonces, la fiscalía y la defensa deberán intercambiar las pruebas recogidas durante años de investigación sobre el presunto vínculo de Maduro con el narcotráfico internacional.
Este juicio no solo determinará el destino personal de Maduro, sino que pondrá a prueba la legitimidad de la «Doctrina Trump» de intervención directa frente a los principios del derecho internacional.
