La cúpula de la Unión Industrial Argentina (UIA) mantendrá hoy un encuentro clave en su sede de Avenida de Mayo para evaluar el crítico escenario que atraviesa el sector fabril. La Junta Directiva, que nuclea a representantes de todo el país, analizará con alarma la combinación de dos factores que golpean la producción local: la apertura comercial que facilita el ingreso de productos extranjeros y la persistente caída en los niveles de actividad.
El clima entre los empresarios industriales es de máxima tensión, ya que advierten que la falta de competitividad y los costos internos están dejando a la industria nacional en una situación de vulnerabilidad extrema.
Un impacto que alcanza a los gigantes
A diferencia de otras crisis que se concentraban mayoritariamente en el universo de las PyMEs, la coyuntura actual está haciendo mella incluso en los grupos económicos más poderosos del país. Un ejemplo que resuena con fuerza en los pasillos de la UIA es el del Grupo Techint, que recientemente perdió una licitación estratégica para la provisión de caños de acero destinados al gasoducto de Vaca Muerta, un proyecto clave para la exportación de energía desde Río Negro.
Este caso es visto por los industriales como un síntoma de alerta máxima: si los grandes jugadores locales no pueden competir en proyectos de infraestructura nacional, el panorama para las empresas de menor escala es aún más sombrío.
El reclamo por una «cancha nivelada»
El eje del debate en la reunión de hoy girará en torno a la asimetría de condiciones frente a los competidores externos. Los principales reclamos del sector son:
- Desigualdad impositiva: Los industriales sostienen que la carga tributaria local impide competir con precios de importación.
- Costos operativos: El encarecimiento de la energía y la logística profundiza la brecha con los productos extranjeros.
- Apertura sin compensación: Critican que se facilite el ingreso de bienes terminados sin antes haber aliviado los costos de producción de la industria doméstica.
La UIA busca unificar una postura para elevar al Gobierno nacional, exigiendo medidas que protejan el empleo industrial y aseguren que la competencia internacional se dé en condiciones de equidad para las fábricas argentinas.
