En una transmisión de urgencia a través de la señal estatal VTV, la vicepresidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, rompió el silencio para denunciar ante el mundo el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y de la primera combatiente Cilia Flores. La funcionaria calificó la operación militar estadounidense como un acto de piratería internacional y una violación sin precedentes a la soberanía de una nación libre.
Rodríguez admitió que, tras la incursión de las fuerzas de ocupación norteamericanas, el Gobierno Bolivariano perdió contacto con sus líderes, por lo que lanzó una exigencia tajante a Washington para que entregue una prueba de vida de la pareja presidencial de manera urgente.
Saldo trágico: Civiles y militares asesinados bajo fuego extranjero
El reporte oficial confirmó que el brutal bombardeo perpetrado por el imperialismo no se limitó a objetivos estratégicos, sino que resultó en el asesinato de soldados y población civil en Caracas y otros tres estados del país.
Para la vicepresidenta, este ataque no es más que una muestra de la «voracidad energética» de los Estados Unidos, que busca apropiarse por la fuerza de los recursos naturales que pertenecen al pueblo venezolano.
El llamado a la resistencia popular y la milicia
Frente a la acefalía provocada por el secuestro de los mandatarios, Rodríguez recordó el mandato histórico dejado por el presidente Maduro ante cualquier intento de invasión: “Pueblo a la calle, activado en milicia, activados todos los planes”.
- Resistencia: Se ha ordenado la movilización total de los sectores populares para defender cada palmo de territorio frente a la bota extranjera.
- Incertidumbre Institucional: Mientras Donald Trump alardea en redes sociales sobre lo que llama un «éxito», la estructura del Estado venezolano se reorganiza bajo el asedio, manteniendo la incógnita sobre la ubicación de los cuadros dirigenciales para garantizar la continuidad de la resistencia.
La situación en Caracas es de máxima tensión y expectativa, mientras el mundo aguarda una respuesta del organismo internacional ante este flagrante atropello a la autodeterminación de los pueblos latinoamericanos.
