Diplomacia vaticana: El intento fallido por negociar una salida para Nicolás Maduro

Diplomacia vaticana: El intento fallido por negociar una salida para Nicolás Maduro

La Santa Sede confirmó oficialmente que mantuvo gestiones diplomáticas de alto nivel para negociar un exilio para Nicolás Maduro, con el fin de evitar un desenlace violento tras la orden de detención emitida por Estados Unidos a principios de enero. El secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, fue el encargado de ratificar estos movimientos, que incluyeron la posibilidad de un traslado del líder venezolano hacia Rusia.

A pesar de los esfuerzos discretos y la mediación del clero, la situación se precipitó antes de que se pudiera alcanzar un acuerdo de salvoconducto, dejando a la diplomacia eclesiástica ante un «hecho consumado».

El plan de exilio en Rusia

La estrategia del Vaticano buscaba una transición que garantizara la paz social en Venezuela en un momento de extrema fragilidad política:

  • Mediación discreta: Parolin reconoció contactos directos con el entorno de Maduro para explorar opciones de salida pacífica del poder y evitar «derramamientos de sangre».
  • El factor internacional: Según informes internacionales, el plan de asilo en territorio ruso fue la opción más firme sobre la mesa antes de la intervención que derivó en la captura de Maduro.
  • El rol del papa: El secretario de Estado vinculó estas acciones con la postura del papa León XIV, quien ha insistido en la necesidad de democratizar el país respetando la voluntad popular.

Un escenario de incertidumbre

A pesar del intento por actuar como facilitador, el Vaticano admitió que sus gestiones no prosperaron. Parolin describió el panorama actual en Venezuela como de «gran incertidumbre», reafirmando que la Iglesia siempre apostó por una solución negociada, aunque en esta ocasión la velocidad de los acontecimientos políticos y militares superó la capacidad de respuesta diplomática.

Este gesto fallido resalta el histórico papel mediador de la Santa Sede en las crisis latinoamericanas, que en esta oportunidad se vio limitado por las acciones directas de la administración de Donald Trump y la captura del mandatario venezolano.

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