El ambiente artístico argentino despide con profunda tristeza a Ricardo Héctor “Cacho” Cristofani, una figura fundamental de la escena nacional que falleció este domingo 15 de febrero de 2026 a los 90 años. Con una trayectoria que superó las seis décadas, Cristofani fue mucho más que un productor; fue un mentor y un incansable impulsor del teatro popular, la revista y el café concert.
Desde la Asociación Argentina de Actores y Actrices, así como numerosas figuras del espectáculo, han expresado su pesar por la partida de un hombre que dedicó su vida a mantener encendidas las marquesinas de la calle Corrientes y de las principales plazas turísticas del país.
Un legado junto a las grandes estrellas
Nacido el 3 de febrero de 1936, «Cacho» construyó un currículum envidiable, trabajando codo a codo con los nombres más rutilantes de la cultura argentina. Su capacidad para detectar el gusto popular lo llevó a producir espectáculos que quedaron grabados en la memoria colectiva.
- Sus grandes aliados: Acompañó las carreras de leyendas como Niní Marshall, Alberto Olmedo, Jorge Porcel, Nélida Lobato, Roberto Goyeneche, Mariano Mores y Horacio Guarany.
- Moria Casán: La «One» fue una de las primeras en manifestar su dolor, recordando las «giras fantásticas» y temporadas en Mar del Plata y Carlos Paz que compartieron. «Gracias por tanto, mi pésame a tus hijos Carla y Cristian», expresó la actriz en sus redes.
- Empresario de raza: Fue propietario del emblemático Teatro Concert, espacio desde el cual promovió formatos innovadores y accesibles para todo tipo de público.
Producciones que marcaron una época
Su labor no se limitó al teatro de revista tradicional, sino que incursionó en comedias musicales y espectáculos infantiles con el mismo éxito. Entre sus títulos más recordados figuran:
- Doña Flor y sus dos maridos
- Strass y Érase otra vez Nélida Lobato
- Con Stray, Moria, Gogó y Tristán… La Campana hace tan tan
- Volvió la revista y Tabaco y ron
- La bella y la bestia (enamorados) y El musiquero loco
Con su fallecimiento, el espectáculo argentino pierde a uno de sus últimos grandes «capocómicos» detrás de escena. Su partida se suma a un inicio de año nostálgico para la cultura, dejando un vacío difícil de llenar en la producción independiente y comercial.
