El billete de $20 de Rosas: Por qué una pieza «sin valor» puede valer más de $100.000

El billete de $20 de Rosas: Por qué una pieza «sin valor» puede valer más de $100.000

Lo que para muchos es un papel olvidado en el fondo de una billetera, para los coleccionistas de numismática representa una oportunidad única. El billete de $20 con la imagen de Juan Manuel de Rosas se ha posicionado como uno de los objetos más buscados en plataformas de venta online, alcanzando precios que superan los $100.000 debido a errores específicos de fabricación.

A pesar de que su poder de compra es prácticamente nulo en la economía actual, ciertas ediciones de finales de los 90 y principios de los 2000 han adquirido un valor histórico y técnico que los vuelve «oro» para el mercado especializado.

¿Qué hace que un billete de $20 sea valioso?

No todos los billetes de Rosas tienen este valor. Para que un ejemplar sea codiciado, debe reunir una serie de características particulares:

  • Años clave: Las emisiones de 1998 y 2003 son las que concentran el mayor interés entre los expertos.
  • Errores de impresión (Lo más buscado): El detalle que dispara la cotización es una falla poco común donde la palabra “Pesos” aparece traspasada o impresa en el reverso del billete, un defecto de fabricación que lo convierte en una pieza única.
  • Estado de conservación: Para alcanzar las cifras más altas, el papel debe estar «sin circular», es decir, sin dobleces, manchas ni desgaste en los bordes.

Otros detalles que miran los coleccionistas

Además de los errores de tinta, existen otros factores que pueden elevar el precio de estos billetes:

  1. Numeración especial: Billetes con números de serie «capicúa» o secuencias muy bajas (por ejemplo, debajo del 00000100).
  2. Firma de funcionarios: Ciertas combinaciones de firmas de presidentes del Banco Central y del Senado que tuvieron mandatos breves.

Si encontrás uno de estos billetes en tu casa, lo ideal es consultar con un especialista en numismática o revisar sitios de subastas antes de descartarlo, ya que la visibilidad del error y la demanda del mercado definen el precio final de la transacción.

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