El botín de guerra: Trump anuncia el desembarco de petroleras estadounidenses para explotar el crudo venezolano

El botín de guerra: Trump anuncia el desembarco de petroleras estadounidenses para explotar el crudo venezolano

Tras la captura de Nicolás Maduro y el inicio de la ocupación militar, Donald Trump ha dejado caer la máscara diplomática al confirmar que el control de la industria petrolera es el eje de su operación en Venezuela. En una conferencia desde Mar-a-Lago este 3 de enero de 2026, el mandatario estadounidense aseguró que su administración «dirigirá» el país y que las grandes corporaciones de EE. UU. invertirán miles de millones de dólares para «reparar» una infraestructura que calificó de «fracasada».

Este anuncio representa una amenaza directa a la propiedad nacional de los recursos, transformando el asalto militar en una operación de saqueo corporativo bajo el pretexto de la «transición segura».

Los mercados ante la «bonanza» del despojo

La reacción financiera en Wall Street y los centros de poder económico refleja una mezcla de ambición y cautela ante lo que consideran la apertura forzada de un mercado vedado:

  • Expectativa de las «Big Oil»: Analistas de Nueva York prevén que empresas como ExxonMobil y Chevron —la única que mantenía operaciones mínimas— sean las puntas de lanza para recuperar activos que fueron nacionalizados por el chavismo. Trump sugirió que estas firmas serán «reembolsadas» por sus inversiones, lo que implica el uso del propio petróleo venezolano para pagar la intervención.
  • Impacto en el precio del crudo: Aunque el mercado de futuros abrirá con volatilidad este domingo a las 20:00, expertos de RBC Capital Markets advierten que reconstruir la industria venezolana llevará años y una inversión de decenas de miles de millones, desmintiendo la promesa de Trump de un flujo de dinero inmediato para el país.
  • La advertencia geopolítica: Para sectores de inversión como Annex Wealth Management, la invasión a Venezuela es un «mensaje» para Irán y Rusia sobre la capacidad de EE. UU. de forzar cambios de régimen para liberar reservas estratégicas y saturar el mercado global, bajando los precios a conveniencia de Washington.

Resistencia desde la OPEP+ y Caracas

Ante la pretensión de Trump de privatizar de facto la Faja Petrolífera del Orinoco, la respuesta no se ha hecho esperar:

  • Reunión de emergencia: El grupo OPEP+ (que integra a Venezuela junto a potencias como Arabia Saudita y Rusia) ha convocado a una sesión urgente para este domingo. Se busca evitar que Estados Unidos utilice el petróleo venezolano para desestabilizar las cuotas de producción y los precios internacionales que el cartel ha intentado sostener.
  • Postura de Delcy Rodríguez: La presidenta encargada ha denunciado que los recursos naturales pertenecen exclusivamente al pueblo venezolano para su desarrollo nacional. Desde la clandestinidad estratégica, el gobierno bolivariano advierte que cualquier contrato petrolero firmado bajo ocupación militar será considerado ilegal y nulo bajo el derecho internacional.

La batalla por Venezuela entra así en su fase económica más cruda. El despliegue de los portaaviones en el Caribe no solo buscaba la foto de un presidente esposado, sino asegurar que las llaves de la mayor reserva de hidrocarburos del planeta regresen a manos de los mismos grupos económicos que financiaron el asedio contra la nación caribeña durante la última década.

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