«El éxito de esta operación se debe a la complicidad interior y al silencio oportunista de los grandes servicios de inteligencia del mundo», dijo el excanciller paraguayo.
El excanciller paraguayo Euclides Acevedo habló con LPO sobre la operación estadounidense que derrocó a Nicolás Maduro y puso en jaque tanto a la región como al orden internacional.
«No creo que el desplazamiento de esa fuerza naval y aeronáutica en el Caribe sea solamente para la extracción de Maduro. Eso es un mensaje para los otros grandes distribuidores del mundo que son rusos y chinos», dijo.
La atención está puesta ahora en la transición tutelada que impuso la Casa Blanca, con Delcy Rodríguez, pieza central del esquema chavista de poder, al frente del escenario post Maduro. Para el exministro de Exteriores de Mario Abdo Benítez, la presidenta interina de Venezuela «sabe los convenios que tiene con Rusia, con China y con Irán, lo cual para los Estados Unidos es muy importante».
Pero Euclides también apuntó a la falta de coordinación en América Latina, cuyo desenlace se vio el fin de semana pasado en Caracas, una suerte de advertencia para los gobiernos de la región: «Nadie pudo hacer nada porque no hay una atmósfera de integración inteligente. Están aquellos que son dóciles a los Estados Unidos y están aquellos que siguen viviendo de los efluvios del bolivarianismo impuesto por Chávez».
-¿Cómo lee la operación para sacar a Maduro en cuanto a la legalidad versus el pragmatismo, si se puede llamar de cierta forma?
Sí, evidentemente lo que se hizo el 3 de enero, en primer lugar, es una renovación agresiva de la Doctrina Monroe. Segundo, revela que el derecho internacional de Yalta está muerto, solo falta ser enterrado.
Y mientras esté muerto, aunque parezca contradictorio, hay que respetar las normas del derecho internacional. Porque si no, debería desaparecer automáticamente la ONU en este mismo momento. Vale decir entonces que acá lo que se ha aplicado es una doctrina de poder. Y con lo que sucedió, no está maduro, pero continúa el chavismo.
Esto hace recordar un poco a lo que pasó con Paraguay. Se fue Stroessner, pero no el stronismo, con la diferencia que ahí los gringos cuidaron las formas y le entregaron al general Rodríguez la responsabilidad de llevar adelante la transición. Pero en este caso particular, en Venezuela, la cosa fue un poco más obscena, por decirlo de alguna forma. Y por eso la eligen a Delcy como interlocutora válida
¿Por qué Delcy?
Trump fue muy claro, lo primero que a él le interesa es la presencia omnipresente, omnímoda, del cartel del petróleo norteamericano.
En segundo lugar, Trump dice «nosotros vamos a estar todo el tiempo que sea necesario, vamos a trabajar con la gente que queramos, que nosotros elijamos». En esta fase de esta denominada transición es muy importante tener como interlocutor a alguien que te garantice la continuidad administrativa.
Y Delcy la tiene. Fue canciller, fue ministra de hidrocarburos, es agente de Inteligencia, sabe los convenios que tiene con Rusia, con China y con Irán, lo cual para los Estados Unidos es muy importante. Y por sobre todas las cosas tiene la conexión con la Fuerza Armada, en una transición negocia con quien tiene las armas, no con quien no las tiene, y si bien es cierto, si no tiene poder, no manda, pero coordina muy bien.
Por eso prescinden de María Corina Machado. Ella no está en condiciones de administrar la continuidad de un complejo esquema administrativo como tiene Venezuela, con 25 años de estructura muy bien montada. Y eso hay que desmontar de a poco y con gente que conoce. Es decir, Corina Machado, Edmundo González, entrarían, por decirlo así, en la segunda fase, que es la del acopio de nuevas figuras políticas y que terminará con la legitimación de las elecciones. Pero ese es un calendario hipotético de manual de la transición.

¿Cree que es solo por la cuestión de los contratos petroleros o piensa que también hay un cálculo por parte de la Casa Blanca y el Departamento de Estado para no precipitar una desestabilización en Venezuela?
Bueno, ellos creo que no quieren arriesgarse a eso. De momento hay un mensaje muy claro de la Casa Blanca en decir «este hemisferio es nuestro». Yo no creo que el desplazamiento de esa fuerza naval y aeronáutica en el Caribe sea solamente para la extracción de Maduro. Eso es un mensaje para los otros grandes distribuidores del mundo que son rusos y chinos. Y por otra parte es un mensaje claro para América Latina. Por eso te decía yo que es una renovada y agresiva política de la Doctrina Monroe.
Para los intereses económicos que tienen en Venezuela, o que quieren tener en Venezuela, con el control del Orinoco, los pozos petrolíferos, las reservas, más las piedras preciosas, eso requiere cierta estabilidad estructural. Por eso es que no prescinden de manera automática del chavismo. Va a tener que negociar por la vía de la fuerza. Y la advertencia es muy clara: Señora Delcy, usted hace lo que nosotros le pedimos o usted correrá una suerte peor que la de Maduro.
El discurso de la Doctrina Monroe es muy duro, pero la administración Trump no habla de cambio de régimen. ¿Qué pasó con el ala dura que pedía derrocar al chavismo? Pienso en concreto en Marco Rubio.
Ellos cuidaron bien esa parte. Es decir, tuvieron una operación militar estratégica, táctica y pragmática al mismo tiempo, pero sin alterar demasiado el orden. ¿Qué quiere decir eso? Ellos lo sacan a Maduro, pero no dejan un ejército de ocupación. Es decir, la ocupación es a distancia, por decirlo así, y lo van a manejar, van a monitorear todo a distancia. No hay un pretor, no hay un cónsul, como en la época de los romanos, en un territorio ocupado. No, en ese aspecto fueron más cautelosos, no fueron tan violentos.

Por lo eficaz de la operación tuvo que haber alguna coordinación con actores del chavismo y con otras potencias. ¿Fueron dos factores determinantes?
En Paraguay solemos decir que no hay baile sin permiso. Vale decir entonces que este tipo de operaciones siempre tienen que contar con la traición de alguien, con un espía comprado, sobornado, seducido, pero siempre con la complicidad del enemigo. Porque con el amigo no hay nada que negociar, con el enemigo sí. Claro que hay complicidad.
¿Vos crees, por ventura, que los servicios secretos chinos y los servicios secretos rusos no estaban enterados? Claramente. Tenían que haber estado enterados, de eso a mí no me cabe la menor duda. Por eso se limitan a hacer estas declaraciones que son muy obvias. Vos sabés muy bien que las declaraciones de la ONU, las declaraciones de las cancillerías, no cambian los hechos consumados. Porque si es por declaraciones nomás, lo de Gaza se hubiera impedido muchísimo antes. Y lo del Yemen también, y lo de Sudán también. O sea, vamos a llenarnos de declaraciones. Lo que pasa es que aquí hay que revisar por completo las nuevas reglas de juego de este nuevo orden geopolítico. Pero no me cabe ninguna duda que el éxito de esta operación se debe a la complicidad interior y al silencio oportunista de los grandes servicios de inteligencia del mundo.
Esta renovada Doctrina Monroe encuentra a la región en un momento de poca unidad y respuesta conjunta. Están faltando mecanismos de integración para lo que se puede venir.
Mirá, Perón tuvo muchos errores, pero era un visionario. Él decía que, si no estamos unidos los latinoamericanos, vamos a estar dominados. Unidos o dominados. Entonces, en este momento, los bloques CELAC, la cuestión de Centroamérica, el Caricom, el Mercosur, no están unidos. Y nos pueden merendar en cualquier momento. No hay amigos permanentes, hay precedentes peligrosos. Con este mismo criterio que usó la Casa Blanca, el día de mañana, en una hipótesis, y espero que sea remota y no posible, Brasil puede invadir Paraguay con el cuento, digamos, de una protección energética, con el pretexto de una soberanía limitada sobre un elemento clave que es la energía, que es el agua.
El Mercosur está totalmente desmembrado, está paralizado, no tiene proyección, no tiene horizonte, por eso fracasa su firma con la Unión Europea, porque no hay una unidad. Mientras no estemos unidos los latinoamericanos, nos van a merendar. O nos meriendan los gringos o nos meriendan los chinos.
¿La iniciativa que dieron a conocer Peña y el presidente Murilo de Panamá con una hoja de ruta para una transición puede servir de algo en este momento?
La idea es muy interesante y te diría que es hasta moralmente atractiva, pero está lejos de la realpolitik. Mientras Brasil no esté en una operación como esta, de alguna manera controlar el tutelaje norteamericano de la transición de Venezuela, no creo que tenga mucho éxito. Para comenzar, si Paraguay quiere integrar ese tipo de operación como la que le propone al panameño, Paraguay tiene que restablecer relaciones diplomáticas con Venezuela. Porque si vos no tenés una embajada, ¿cómo vas a tener información? Suele ser un error estratégico, es lamentable que la gente abandone un sitio del Estado receptor para obtener información, o para conspirar, para lo que vos quieras. Pero yo veo muy remota esa propuesta del presidente Peña con el presidente panameño.
Ahora, si todo el Mercosur plantea una cosa como esa, hay que negociar con los gringos, porque hay que negociar con el que está tutelando el proceso. Los gringos no te van a dar pelota si es que no le decían ellos vamos a negociar, vamos a sentarnos y vamos a negociar todos juntos una transición que conduzca a una integración democrática. Pero de momento, a la Casa Blanca la palabra democracia no le seduce demasiado, le seduce el petróleo y la presencia y el mensaje de que aquí está la potencia militar del mundo. En ningún momento el señor Trump habló de democracia.
La crisis en Venezuela viene de años. América Latina queda pintada en este tema. ¿Dónde fallaron los países de la región?
Nadie pudo hacer nada porque no hay una atmósfera de integración inteligente. Hay alineamientos automáticos, lo cual hace que América Latina esté dividida. Están aquellos que son dóciles a los Estados Unidos y están aquellos que siguen viviendo de los efluvios del bolivarianismo impuesto por Chávez.
La CELAC pudo haber sustituido a la OEA. La OEA no sirve absolutamente para nada. Y la CELAC, pese a un intento de una integración mucho más inteligente, no tuvo tiempo. Y todo el mundo sabía que podía suceder, pero cuando sucedió, todo el mundo estuvo perplejo. Esa es la verdad de la milanesa. El famoso nos tomó con el calzoncillo abajo.
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