Tras el discurso de Javier Milei en el Foro de Davos, un amplio arco de economistas e investigadores cuestionó la narrativa oficial sobre la inflación y el régimen de bandas cambiarias. Mientras el Presidente defiende un modelo de flotación «libre» y atribuye la crisis a un siglo de malas expectativas, los analistas sostienen que el Gobierno aplica un pragmatismo intervencionista para evitar que el dólar dispare aún más los precios de los alimentos.
Contradicciones entre el discurso y la práctica
Investigadores del Centro Cultural de la Cooperación (CCC) y técnicos de Fundar coinciden en que el esquema actual no funciona bajo una lógica de mercado autónomo, sino que depende de la acción estatal:
- Intervenciones constantes: Guido Zack (Fundar) señaló que tanto el Banco Central como el Tesoro han intervenido activamente vendiendo o comprando divisas para mantener el precio dentro de las bandas. «El mercado no opera de manera autónoma», afirmó, desmintiendo la idea de una flotación real.
- El dólar como ancla: Los especialistas del CCC advierten que el tipo de cambio no es «neutro». El Gobierno mantiene las bandas porque sabe que cualquier salto en el dólar impacta directo en los costos de importación y el precio de la comida.
- El mito del excedente monetario: Milei sostiene que las bandas seguirán hasta que desaparezca el excedente de pesos (overhang). Sin embargo, Zack afirma que ese exceso ya fue absorbido, como lo demuestran las tasas de interés reales positivas. La persistencia del control sería, entonces, una decisión política para contener la inflación y no una necesidad técnica monetaria.
El fantasma del FMI y las expectativas
La crítica también apuntó al diagnóstico histórico del mandatario. Desde el CCC recordaron que las crisis de deuda más recientes fueron protagonizadas por funcionarios que hoy integran el gabinete actual. «La última vez que hubo que recurrir al FMI fue durante la gestión de Luis Caputo en el gobierno de Mauricio Macri», señalaron, cuestionando que se culpe únicamente a los «90 años de políticas monetarias» mientras se repiten fórmulas que cerraron los mercados de crédito en el pasado.
Incertidumbre para los próximos meses
Los economistas plantean dudas sobre la sostenibilidad del esquema para el resto de 2026:
- Presión estacional: La calma cambiaria de enero, favorecida por el consumo en vacaciones, podría disiparse en los meses venideros.
- Vencimientos de deuda: Se cuestiona si el límite superior de la banda cambiaria es suficiente para que el Banco Central logre acumular reservas y, simultáneamente, el Tesoro compre los dólares necesarios para pagar compromisos externos.
En definitiva, la mirada de los expertos sugiere que la Argentina no avanza hacia una flotación libre, sino que utiliza las bandas como una herramienta de control de precios encubierta, evidenciando una brecha significativa entre la retórica ultra liberal de Milei ante el mundo y la gestión económica real en el país.
