El dólar se consolida por debajo de los $1400 y el Gobierno lo utiliza como «ancla» antiinflacionaria

El dólar se consolida por debajo de los $1400 y el Gobierno lo utiliza como «ancla» antiinflacionaria

El mercado cambiario comenzó la semana con el dólar en niveles mínimos para los últimos cuatro meses, operando por debajo de los $1400. La cotización acumula una caída del 5,7% en lo que va del año, una tendencia que el equipo económico busca profundizar para disciplinar las expectativas de precios tras el 2,9% de inflación registrado en enero.

A pesar de que el Banco Central (BCRA) ha sido un comprador neto de divisas, sumando más de US$2.400 millones en 2026, la fuerte demanda de pesos y el ingreso de dólares por deuda corporativa y carry trade mantienen la presión a la baja sobre el tipo de cambio.

Las claves de la estabilidad cambiaria

Analistas privados coinciden en que el Gobierno ha desplegado una estrategia multi-causal para evitar saltos en la cotización:

  • Intervención en futuros: El BCRA opera activamente en el mercado de dólar futuro para marcar el rumbo de la moneda y dar previsibilidad a los meses de marzo y abril.
  • Liquidación del agro: Se espera que la entrada de divisas por la cosecha gruesa en los próximos meses refuerce la oferta, despejando temores de devaluación en el corto plazo.
  • Tasas reales positivas: Los rendimientos en pesos siguen siendo atractivos, lo que incentiva a los inversores a mantenerse en moneda local en lugar de dolarizarse.

El costo de la estrategia: actividad y empleo

Si bien el esquema de «ancla cambiaria» y superávit fiscal sostiene la estabilidad nominal, consultoras como LCG y Outlier advierten sobre los efectos secundarios de esta política:

  1. Apreciación real: El peso se encarece frente al dólar a un ritmo mayor que la inflación, lo que podría afectar la competitividad de las exportaciones.
  2. Freno económico: La actividad no muestra signos de recuperación desde abril de 2025. Los analistas alertan que la falta de «motores de crecimiento» pone en riesgo los niveles de empleo para este año.
  3. Desafío fiscal: La caída de los ingresos tributarios, producto de la recesión, obliga al Gobierno a mantener un ajuste del gasto cada vez más riguroso para sostener el superávit.

La apuesta oficial es clara: priorizar la baja de la inflación a un dígito bajo, asumiendo el costo de una economía que aún no encuentra el piso de su caída.

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