El escenario geopolítico del Caribe ha cambiado drásticamente en las primeras 72 horas de 2026. La captura de Maduro en Caracas no solo desarticuló el eje bolivariano, sino que cortó el suministro de 50.000 barriles diarios de crudo que Venezuela enviaba a Cuba mediante el mecanismo de intercambio por servicios médicos y de seguridad.
Para la Casa Blanca, este corte energético es el «arma definitiva»: sin combustible para generar electricidad y sostener el transporte, el sistema cubano enfrenta un riesgo real de paralización total.
Los puntos de quiebre en la relación bilateral
- Reconocimiento de bajas militares: Por primera vez en décadas, Cuba admitió públicamente la muerte de 32 de sus militares (miembros de las FAR y el MININT) en territorio extranjero. Según La Habana, estos oficiales «cayeron en combate directo» defendiendo la soberanía venezolana, lo que desmiente años de narrativa oficial sobre la ausencia de tropas cubanas en Venezuela.
- Duelo Nacional en la Isla: El gobierno cubano decretó luto oficial los días 5 y 6 de enero, calificando la operación estadounidense como un acto de «terrorismo de Estado». Trump, por su parte, ironizó sobre estas muertes desde el Air Force One, reforzando la imagen de una victoria militar neta sin bajas propias.
- Crisis energética terminal: Expertos señalan que Cuba tiene reservas de combustible limitadas. Con las refinerías venezolanas en proceso de ser auditadas por empresas estadounidenses o bajo la gestión de la administración interina de Delcy Rodríguez, el subsidio energético ha desaparecido.
La estrategia de «esperar el colapso»
A diferencia de lo ocurrido en Caracas, Trump ha sugerido que no será necesaria una operación similar en La Habana. La lógica del Departamento de Estado, respaldada por Marco Rubio, es la siguiente:
- Asfixia financiera: Sin el petróleo que Cuba a menudo revendía para obtener divisas, el país no tiene cómo importar medicinas ni alimentos.
- Presión interna: Washington confía en que el malestar social por los apagones prolongados y la falta de insumos básicos detone un quiebre en la cadena de mando militar cubana o protestas civiles masivas similares a las de julio de 2021.
- Aislamiento de aliados: La caída de Maduro deja a Cuba con apoyos limitados. Aunque Rusia y México han enviado crudo en el pasado, la presión diplomática de Trump sobre estos países para que respeten la «cuarentena petrolera» será inmensa.
Este nuevo realismo geopolítico sitúa a Cuba en su hora más crítica desde el Periodo Especial, con la mirada de Washington puesta en un cambio de sistema que parece estar siendo forzado por la economía más que por las armas.
