La crisis en el sector cárnico pampeano alcanzó un punto crítico con el despido masivo de 194 trabajadores del frigorífico General Pico, propiedad del empresario Ernesto “Tito” Lowenstein. La firma decidió paralizar por completo sus tres plantas ubicadas en las localidades de Trenel, General Pico y Arata, dejando a casi la mitad de su plantilla fuera de la empresa.
La situación financiera de la compañía es alarmante, con una deuda total que asciende a los $34.000 millones y una parálisis operativa agravada por el corte de suministro eléctrico debido a la falta de pago.
Las cifras de un colapso financiero
El desplome del frigorífico no solo afecta a los empleados, sino que también ha generado un fuerte impacto en la cadena de pagos de la región:
- Deuda bancaria: De los $34.000 millones adeudados, aproximadamente $22.000 millones corresponden a créditos con bancos públicos.
- Cheques rechazados: Se contabilizaron más de 1.000 cheques sin fondos por un valor superior a los $12.000 millones, afectando directamente a proveedores de hacienda y servicios.
- Caída en la faena: La actividad productiva se derrumbó de manera estrepitosa, pasando de procesar 600 cabezas de ganado diarias a menos de 50 en los últimos meses.
Incertidumbre y reclamos en los pueblos pampeanos
El impacto social es especialmente profundo en localidades pequeñas como Trenel, donde los despidos afectan a 79 familias en una comunidad de apenas 7.000 habitantes. Los trabajadores cesanteados denuncian una serie de irregularidades en el proceso de desvinculación:
- Indemnizaciones impagas: Según los testimonios recolectados en las asambleas frente a la planta, los pagos debieron acreditarse el pasado miércoles, pero el dinero aún no ha sido depositado.
- Procedimiento de crisis fallido: La empresa intentó tramitar un Proceso Preventivo de Crisis en enero, el cual no fue homologado. Durante esa instancia, la firma ofreció pagar apenas $500.000 por empleado, alegando falta de fondos para salarios.
- Abandono gremial: Los afectados manifestaron su malestar con el sindicato de la carne, acusando a la dirigencia de no haberse presentado en las plantas para acompañar el conflicto ni brindar respuestas ante la incertidumbre.
A pesar de la declaración de crisis, los ex empleados señalaron que las áreas de mantenimiento y recursos humanos continúan operando, e incluso se detectó la salida de camiones con mercadería, lo que alimenta las sospechas sobre el verdadero estado de los activos de la empresa.
