La automotriz china Great Wall Motor (GWM) confirmó la construcción de su segunda fábrica en Brasil, un ambicioso proyecto que busca producir hasta 200.000 vehículos al año. Con una inversión proyectada de 2.000 millones de dólares hasta 2032, esta nueva planta quintuplicará la capacidad de su primera unidad productiva en el país, consolidando a Brasil como un centro estratégico para la marca fuera de Asia.
El complejo industrial se ubicará en Aracruz, en el estado de Espíritu Santo. La elección de esta zona no es casual: su cercanía a tres puertos clave, aeropuertos y rutas principales facilitará tanto la logística interna como la exportación de unidades.
Impacto económico y generación de empleo
El desembarco de GWM en Espíritu Santo representa un fuerte impulso para el mercado laboral regional. Se estima que el proyecto generará:
- Empleos directos e indirectos: Hasta 10.000 puestos de trabajo una vez que la planta esté operativa.
- Fase de construcción: Entre 1.500 y 3.500 empleos temporales para la edificación del complejo de 1,7 millones de m².
A diferencia de la planta de Iracemápolis (San Pablo), donde actualmente se ensamblan modelos con piezas importadas, la nueva fábrica de Aracruz contará con un proceso de producción completo. Esto incluye áreas de estampación, soldadura, pintura y ensamblaje final, lo que permitirá alcanzar un nivel de nacionalización de componentes del 60% en los próximos tres años.
Modelos y estrategia de movilidad sostenible
GWM planea fabricar en esta nueva sede sus modelos de mayor volumen de ventas. Entre ellos se destaca el Haval H4, un SUV mediano que se posicionará como el modelo de entrada de la marca en el mercado sudamericano, por debajo del ya conocido Haval H6.
La expansión de la firma china se produce en un contexto de incentivos estatales promovidos por el gobierno de Lula da Silva, a través de programas como:
- Nueva Industria Brasil (NIB): Orientado a la descarbonización y la generación de empleo cualificado.
- Programa MOVER: Que otorga beneficios fiscales a empresas que inviertan en eficiencia energética y contenido local.
Con este movimiento, Brasil se ratifica como el cuarto país del mundo en albergar una fábrica completa de GWM, sumándose a las ya existentes en China, Rusia y Tailandia, y liderando la transición hacia la movilidad eléctrica e híbrida en la región.
