En un movimiento clave para el frente financiero, la Secretaría de Finanzas cerró este jueves la segunda vuelta de la licitación del Bonar 2027 (AO27), adjudicando otros u$s100 millones. De esta manera, el Tesoro alcanzó un total de u$s250 millones en apenas 48 horas, avanzando en su estrategia de acumulación de divisas para cubrir los compromisos de deuda con el sector privado previstos para julio.
La operación despertó un fuerte interés en el mercado, con ofertas que superaron ampliamente el cupo establecido. En esta última ronda, se recibieron pedidos por u$s348 millones, lo que obligó al Gobierno a aplicar un factor de prorrateo del 28,74% para distribuir los títulos entre los inversores interesados.
Tasas y condiciones del nuevo endeudamiento
El Ministerio de Economía celebró el costo del financiamiento obtenido, destacando que los inversores aceptaron rendimientos por debajo del cupón fijado originalmente.
- Tasa de corte: Se ubicó en 5,89% TIREA (5,74% TNA), permitiendo que el bono se emitiera sobre la par, dado que el cupón fijo es del 6%.
- Características del AO27: El título ofrece el pago de intereses de forma mensual (0,5%) y la devolución total del capital al vencimiento, pautado para antes del recambio presidencial de 2027.
- Perfil del inversor: La convocatoria estuvo abierta tanto a personas humanas como jurídicas, quienes ven en este instrumento un refugio atractivo por su flujo periódico de dólares y su corta duración.
El debate por la dependencia financiera
Aunque el oficialismo presenta el resultado como una señal de confianza de los mercados, economistas y analistas advierten sobre la profundización del endeudamiento en moneda extranjera. El objetivo final de la Secretaría de Finanzas es reunir cerca de u$s2.000 millones mediante este mecanismo.
Federico Machado, economista consultado sobre la operatoria, observó que la demanda insatisfecha (el Tesoro podría haber captado casi u$s500 millones a la misma tasa) sugiere que habrá una compresión de precios en el mercado secundario. Sin embargo, el recurso sistemático a la colocación de deuda en dólares ocurre en un contexto de fuerte ajuste en la economía real y una limitada generación de divisas por vías comerciales, lo que enciende alertas sobre la sostenibilidad del esquema financiero a mediano plazo.
