Un exhaustivo relevamiento realizado por el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) puso cifras a una realidad cotidiana en la conversación pública: el uso sistemático de la agresión por parte del presidente Javier Milei. Bajo el título «El insulto como estrategia», el informe concluye que la descalificación no es un exabrupto aislado, sino una herramienta central de su arquitectura comunicacional para disciplinar a la prensa y a la oposición.
Las cifras del agravio digital
El equipo de FOPEA, compuesto por periodistas, analistas de datos y programadores, analizó un volumen masivo de actividad en la red social X (antes Twitter) entre el inicio de la gestión y septiembre de 2025. Los resultados son contundentes:
- Volumen analizado: Se procesaron 113.649 publicaciones, incluyendo posteos propios y retuits.
- Frecuencia de insultos: Uno de cada siete mensajes (15,2%) contiene ofensas directas, sumando un total de 16.806 expresiones violentas.
- Categorización: Los agravios se dividen en cinco ejes: despectivos, estigmatizantes, sexualizados, repulsivos y animalizantes.
Diccionario de la «batalla cultural»
El estudio identificó que el lenguaje presidencial rompe con los cánones políticos previos al introducir términos asociados a la sexualización y la animalización. Entre los insultos más recurrentes aparecen:
- Contra la militancia y política: «Kuka», «casta», «delincuente» y «rata».
- Contra la prensa: El término «ensobrado» se ubica en el top 10 de palabras más utilizadas para referirse al periodismo.
- La figura del «mandril»: FOPEA destaca que este calificativo se intensifica estratégicamente durante los momentos de mayor incertidumbre económica, funcionando como un disparador de engagement para movilizar a sus seguidores.
El impacto en la libertad de expresión
El informe advierte que la hostilidad presidencial no queda en la anécdota, sino que genera consecuencias reales en el ejercicio profesional. El 70% de los mensajes dirigidos a periodistas contienen expresiones estigmatizantes, lo que suele activar una «réplica coordinada» de cuentas anónimas. Según FOPEA, este mecanismo fomenta un clima de intimidación y autocensura, donde el ataque digital busca silenciar críticas mediante el hostigamiento masivo.
Aunque se registró una baja en el tono agresivo tras una promesa del mandatario en agosto de 2025, el organismo concluyó que el compromiso fue cumplido solo de forma parcial. El informe cierra con una advertencia sobre la degradación del debate democrático, señalando que las voces críticas se apagan lentamente ante un entorno comunicacional diseñado para la confrontación permanente.
