El pacto de conveniencia: Trump legitima a Delcy Rodríguez y prioriza el petróleo sobre la democracia

El pacto de conveniencia: Trump legitima a Delcy Rodríguez y prioriza el petróleo sobre la democracia

El escenario político en Venezuela ha dado un vuelco cínico tras el secuestro de Nicolás Maduro. Este martes 6 de enero de 2026, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, despejó cualquier duda sobre sus próximos pasos: Washington ya negocia la reconstrucción del país con la plana mayor del régimen, encabezada ahora por la presidenta interina Delcy Rodríguez, dejando de lado a los referentes de la oposición democrática.

En una entrevista con NBC News, Trump intentó disipar las sospechas de traición interna dentro del chavismo, aunque sus declaraciones dejaron más dudas que certezas al reconocer que la dirigente ha comenzado a «cooperar» activamente con funcionarios estadounidenses.

Los pilares del nuevo acuerdo Washington-Caracas

La estrategia de Trump se basa en la estabilización de la cúpula actual para garantizar el flujo de crudo, desarticulando cualquier intento de transición electoral inmediata:

  • Lote de sanciones en revisión: Trump sugirió que pronto se determinará si las sanciones personales contra Delcy Rodríguez se levantan, lo que funcionaría como un incentivo para profundizar su «cooperación».
  • Elecciones descartadas: El mandatario republicano fue tajante al negar la posibilidad de comicios a corto plazo. «Tenemos que arreglar el país primero. No hay manera de que la gente pueda votar», afirmó, sepultando las aspiraciones de Edmundo González Urrutia.
  • Intervención latente: Washington advirtió que no dudará en actuar nuevamente si la nueva gestión de Rodríguez dejara de alinearse con los intereses estadounidenses, estableciendo un protectorado de facto sobre el Palacio de Miraflores.

El petróleo: La «joya de la corona»

Para la administración Trump, Venezuela no es un desafío humanitario sino un activo estratégico. El plan de reactivación industrial apunta a las mayores reservas probadas del mundo:

  1. Plazos de reconstrucción: Trump estima que las petroleras estadounidenses (como Chevron y ExxonMobil) podrían reconstruir la infraestructura devastada en menos de 18 meses.
  2. Financiamiento privado: El gasto «tremendo» de esta operación será cubierto por las propias compañías, que luego se cobrarán con los ingresos generados por la venta del crudo venezolano.
  3. Impacto en el mercado: El objetivo final es inundar el mercado global para forzar una caída en los precios mundiales de la energía, beneficiando la economía doméstica de Estados Unidos a costa de la soberanía venezolana.

Este nuevo realismo político deja a Venezuela en una situación ambigua: sin Maduro, pero con el chavismo en el poder bajo la tutela de un Trump que parece más interesado en los barriles de petróleo que en las urnas de votación.

Compartir