El regreso del «esquema REPO»: Más deuda para tapar el bache de las reservas

El regreso del «esquema REPO»: Más deuda para tapar el bache de las reservas

Bajo la gestión de Javier Milei y el mando financiero de Luis Caputo, el Gobierno ha vuelto a recurrir a la receta del endeudamiento externo ante la incapacidad de generar dólares genuinos. En una maniobra que expertos señalan como síntoma de una gestión económica asfixiada, el Banco Central (BCRA) tomó u$s 3.000 millones de deuda bajo un formato de «empeño» financiero.

Una gestión atada a los préstamos de corto plazo

A pesar del discurso oficial de equilibrio fiscal y «no endeudamiento», la realidad de las reservas del BCRA obligó a Caputo a negociar con seis bancos internacionales. La crítica principal radica en que el Gobierno está postergando el problema en lugar de resolverlo, utilizando un esquema de «pase pasivo» (REPO) que encarece el pasivo del país.

  • El costo del dinero: Se pactó una tasa cercana al 7,4% anual. Para los analistas críticos, esta tasa es elevada para un país que asegura estar «saneando» sus cuentas, y refleja que el mercado aún desconfía de la solvencia argentina a largo plazo.
  • Plazo de 372 días: La deuda vence en poco más de un año, lo que genera una «bola de nieve» de compromisos financieros que la gestión Milei deberá enfrentar justo antes del inicio de la campaña electoral de 2027.

Las «Joyas de la Abuela» como garantía

Para obtener estos dólares, el BCRA tuvo que poner en garantía bonos Bonares 2035 y 2038. Esta práctica es vista por sectores de la oposición como un vaciamiento de los activos del Estado para cubrir gastos corrientes y vencimientos de capital que el país no puede pagar con su propia producción.

  1. Falta de dólares genuinos: El acuerdo deja en evidencia que el superávit comercial no es suficiente para cubrir los u$s 4.300 millones que vencen este mes.
  2. Riesgo de colateral: Si el valor de los bonos argentinos vuelve a caer, los bancos internacionales podrían exigir más garantías o ejecutar los bonos, debilitando aún más el balance del Banco Central.

¿Mejora del riesgo país o maquillaje financiero?

Mientras el Gobierno celebra que hubo ofertas por u$s 4.400 millones como una señal de «confianza», los sectores críticos advierten que el acceso a este financiamiento no es una victoria, sino una medida de emergencia. La dependencia de estos créditos REPO demuestra que la economía argentina sigue fuera de los mercados de crédito voluntarios y que la gestión de Caputo se reduce a un constante «roll-over» de deudas que solo acumula intereses y compromete el patrimonio nacional.

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