En el marco de su primera celebración de Pascua como líder de la Iglesia Católica, el papa León XIV lanzó un mensaje contundente ante miles de fieles reunidos en el Vaticano: advirtió sobre el peligro de acostumbrarse a la violencia y pidió no ser indiferentes frente a los conflictos que atraviesan al mundo.
Desde la plaza de San Pedro, el pontífice expresó su preocupación por la creciente naturalización de la guerra y sus consecuencias:
“Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes”.
Un mensaje global en un contexto crítico
Aunque evitó mencionar conflictos específicos, el mensaje del Papa se da en medio de un escenario internacional marcado por tensiones, como la escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán.
En ese contexto, León XIV instó a los fieles a mantener viva la esperanza y a comprometerse activamente con la paz, frente a lo que describió como un mundo atravesado por el odio, la división y la injusticia.
Crítica a la indiferencia y al egoísmo
El Papa también apuntó contra lo que consideró una falta de sensibilidad ante el sufrimiento ajeno. Señaló que la violencia no solo se manifiesta en la guerra, sino también en la desigualdad, la opresión de los más vulnerables y la “idolatría del lucro”.
En su mensaje, alertó sobre las múltiples formas en que la violencia impacta en la sociedad:
- Las guerras que “matan y destruyen”
- Las injusticias sociales
- El abandono de los sectores más débiles
Un llamado a la acción espiritual
Como parte de su mensaje de Pascua, León XIV convocó a una vigilia de oración por la paz que se realizará el próximo 11 de abril en la basílica de San Pedro.
Con un enfoque más global que geopolítico, el pontífice eligió centrar su mensaje en valores universales, apelando a la conciencia colectiva y a la necesidad de no normalizar la violencia en ninguna de sus formas.
