Una investigación interna ha sacudido la estructura del Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR) tras denuncias de graves delitos ambientales en la Base Antártica Conjunta Petrel. El foco de la pesquisa recae sobre el jefe de la base, el capitán de fragata Cristian Gabriel De Gregori, quien es acusado de ordenar prácticas prohibidas que ponen en riesgo el ecosistema del continente blanco.
La denuncia, formalizada el pasado 10 de enero de 2026 por el segundo jefe del destacamento, describe un escenario de descontrol ambiental y abusos de autoridad durante la actual Campaña Antártica 2025-2026.
Quema y vertido de residuos tóxicos
El informe elevado al Estado Mayor Conjunto detalla maniobras que violan directamente los protocolos internacionales de protección ambiental:
- Eliminación de combustibles: Se habrían impartido órdenes para quemar o verter remanentes de nafta, gasoil, aceites lubricantes y combustible aeronáutico en bateas metálicas o directamente sobre el terreno.
- Riesgo biológico: Estas acciones generan un peligro crítico para la fauna local y la biodiversidad, en una zona que se encuentra bajo la protección del Tratado Antártico.
- Pruebas gráficas: La denuncia está respaldada por material fotográfico que ya se encuentra en manos de los investigadores y que muestra las columnas de humo y los residuos en áreas no autorizadas.
Tensión laboral en un punto estratégico
Además de los cargos ambientales, el capitán De Gregori enfrenta denuncias por maltrato sistemático hacia el personal a su cargo. Estos incidentes de convivencia habrían afectado la moral de la dotación en un momento clave para la base.
Petrel es actualmente la prioridad logística de la Argentina en la Antártida, ya que se están construyendo dos pistas de aterrizaje para convertirla en la principal puerta de entrada al continente. Este escándalo pone en jaque la imagen del país ante la comunidad internacional, justo cuando se busca posicionar a la base como un nodo científico y de transporte de vanguardia.
