Fuerte caída en el consumo de yerba mate: El nivel más bajo en cinco años

Fuerte caída en el consumo de yerba mate: El nivel más bajo en cinco años

El consumo interno de yerba mate atraviesa un momento crítico en Argentina. Según datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), en febrero se registró una caída interanual del 9%, alcanzando el nivel más bajo de los últimos cinco años.

Durante ese mes, los molinos despacharon apenas 19,2 millones de kilos, en un contexto de retracción que se arrastra desde mediados de 2025. En ese período, el consumo acumulado pasó de 182,4 millones a 169,1 millones de kilos, lo que representa una baja del 7,3%.

Un 2026 sin repunte

El inicio del año no mostró señales de recuperación. En el primer bimestre de 2026, el consumo cayó un 5,5% interanual, al pasar de 43,1 millones de kilos a 40,6 millones.

Desde el sector atribuyen esta tendencia al deterioro del poder adquisitivo, el aumento general de precios y cambios en los hábitos de consumo. En muchos hogares, el mate —tradicional infusión nacional— comenzó a reducirse o a ser reemplazado por opciones más económicas.

Exportaciones estables, pero con cautela

A diferencia del mercado interno, las exportaciones se mantienen relativamente estables. En lo que va del año se enviaron al exterior 6,3 millones de kilos, una cifra apenas inferior a la del mismo período anterior.

Sin embargo, el sector mantiene la cautela: aunque en 2025 se alcanzó un récord de 58,9 millones de kilos exportados, el contexto actual genera incertidumbre sobre la posibilidad de sostener esos niveles.

Productores en alerta

La caída no solo impacta en el consumo, sino también en la rentabilidad. Sumando mercado interno y exportaciones, la demanda total en el primer bimestre fue de 46,9 millones de kilos, con una baja general del 2,25%.

Desde el Instituto Nacional de la Yerba Mate advierten que los precios actuales están por debajo de los costos de producción, lo que afecta especialmente a pequeños y medianos productores de regiones como Misiones y Corrientes.

El escenario plantea un desafío para toda la cadena productiva, en un contexto donde incluso uno de los consumos más arraigados en la cultura argentina comienza a resentirse.

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