La justicia santiagueña inicia este jueves 26 de febrero de 2026 una etapa crucial en la investigación por el crimen de Diego Fernández Lima, el adolescente desaparecido en 1984 cuyos restos fueron encontrados recientemente en la vivienda de un excompañero de escuela.
Tras la histórica resolución de la Cámara Federal en noviembre de 2025, que anuló el sobreseimiento de Cristian Graf, la causa ha vuelto a foja cero. Esto permite a la fiscalía de Martín López Perrando profundizar en líneas de investigación que habían quedado truncas durante cuatro décadas.
El foco en la familia Graf y posibles vínculos estatales
Uno de los puntos más sensibles de la pesquisa actual es determinar si existió algún tipo de encubrimiento o apoyo institucional que permitiera ocultar el cuerpo del joven en el patio de una vivienda durante tanto tiempo.
- Investigación a los padres: El foco se amplió hacia Federico Alberto Graf y Susana Elena Grassle. Se busca establecer si el matrimonio poseía vínculos con organismos del Estado en la década de los 80 que pudieran haber facilitado la impunidad.
- Informes de ARCA: Los recientes informes requeridos a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) indicaron, por el momento, que no hubo lazos directos con el Estado, registrándose únicamente una sociedad comercial privada entre ambos, disuelta tras el deceso del padre de Cristian Graf.
El hallazgo que rompió el silencio de 40 años
La desaparición de Diego Fernández Lima fue uno de los misterios más dolorosos de la provincia hasta que el hallazgo de sus restos óseos en la propiedad de los Graf reactivó el expediente. La nulidad del sobreseimiento dictada el año pasado se basó en que existen elementos suficientes para sospechar que la reconstrucción de los hechos fue deficiente en instancias previas.
Próximos pasos procesales
A partir de mañana, una nueva ronda de testigos —que incluye a conocidos de la época, vecinos y posiblemente familiares de los involucrados— desfilará ante la fiscalía. El objetivo es claro: determinar las responsabilidades penales tanto en el homicidio como en el posterior ocultamiento de los restos.
La comunidad sigue con atención este proceso, que representa una búsqueda de justicia que ha trascendido generaciones y que hoy, con nuevas pruebas científicas y testimoniales, parece estar más cerca de la verdad.
