Fracaso total de Santiago Caputo. Macri terminó de definir la pelea. Se sentaron 32 peronistas ,dos radicales, dos macristas y el libertario Paoltroni.
La oposición consiguió el quórum para voltear los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla como jueces de la Corte Suprema y asestarle un durísimo golpe político a Javier Milei. Fue el objetivo que Cristina Kirchner logró imponer al bloque peronista, que se debatía entre sostener a Lijo o no. Objetivo al que se sumó Macri, como anticipó LPO.
No está claro si fue un pacto de los ex presidentes o simple coincidencia temporal de sus intereses, que suelen estar cruzados.
Tras horas frenéticas en que el gobierno estuvo cerca de voltear la sesión, el peronismo sentó en las bancas a 32 senadores y alcanzó el quórum con la ayuda de los radicales Martín Lousteau y Pablo Blanco, los macristas Alfredo De Ángeli y María Victoria Huala y el libertario Francisco Paoltroni.
Se trata de una durísima derrota política para Santiago Caputo, responsable de punta a punta de la fallida estrategia para ubicar a Lijo y García Mansilla en la Corte. Esa jugada le demandó al presidente Milei insignes esfuerzos políticos y económicos, además de una fuerte pérdida de reputación, para terminar fracasado estrepitosamente.
La pelea era por el quórum, porque para voltear los pliegos alcanzan 25 votos y en el Senado comentan que ya hay 44 votos para voltear el pliego de García Mansilla y 40 contra el de Lijo. Es decir, casi duplican los necesarios. Lapidario.
Desde un despacho aliado de los libertarios, reconocieron su rendición después de haber ofrecido diversos caminos de negociación para salvar a los jueces. «Barco hundido», admitieron.

Ahora las miradas se dirigen a la Corte Suprema para ver qué hace García Mansilla, que aceptó asumir por decreto, pese a que él mismo había dicho en el Senado que nunca lo haría. Lo razonable sería que renuncie, porque de permanecer en el cargo con el pliego rechazado por el pleno de la Cámara Alta podría teñir de invalidez los próximos pronunciamientos del máximo tribunal.
Lijo, por el contrario, tuvo la sagacidad de no aceptar la designación por decreto y continuará como juez federal. El otro gran derrotado, aunque es un tema menor, es Ricardo Lorenzetti, principal promotor de Lijo.
Desde un despacho aliado de los libertarios, reconocieron su rendición. ‘Barco hundido’, admitieron.
La Casa Rosada intentó voltear la sesión hasta el final. De hecho, el correntino Eduardo Vischi, titular de la bancada de la UCR, logró evitar la diáspora radical que se anunciaba y solo dieron quórum Lousteau y Blanco.
En el peronismo, hubo dos bajas. El santafecino Marcelo Lewandowski ingresó cuando ya había 37 senadores logueados, mientras que Carolina Moisés lo hizo con el pelotón de legisladores que entraron cuando Silvia Sapag abrió la sesión.
La senadora neuquina es vicepresidenta tercera y tuvo que subirse al estrado para formalizar el inicio porque el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, se negaba a ocupar su sillón. Como también integra la cámara, su presencia hubiese aportado al quórum, instancia que Balcarce 50 trataba torpemente de evitar.
Fuente: lapoliticaonline.com