El Parlamento de Groenlandia emitió este sábado 10 de enero de 2026 una respuesta contundente a las recientes declaraciones de Donald Trump, quien afirmó que avanzaría con la anexión de la isla «por la vía amistosa o por la vía más difícil».2 Los líderes de los cinco partidos representados en el legislativo —incluyendo a la oposición independentista— firmaron un documento conjunto bajo la consigna: «Queremos ser groenlandeses».
Esta crisis diplomática ocurre en un clima de alta tensión internacional, apenas una semana después de que Estados Unidos ejecutara la «Operación Resolución Absoluta» para capturar a Nicolás Maduro en Venezuela, un antecedente que ha hecho que Europa y el Ártico tomen las amenazas de Trump con una seriedad sin precedentes.3
La oferta de la Casa Blanca: ¿Un soborno masivo?
Fuentes de la administración republicana revelaron que Trump evalúa una estrategia de «negocio directo» con los ciudadanos para sortear la negativa del gobierno de Dinamarca. La propuesta, discutida en el Ala Oeste, incluye:
- Pagos directos: Se barajan cifras que oscilan entre los u$s10.000 y los u$s100.000 por habitante para incentivar el apoyo a la unión con EE. UU.
- Costo fiscal: Con una población de aproximadamente 57.000 personas, el desembolso máximo para Washington sería de unos u$s5.700 millones, una fracción mínima comparada con el valor estratégico de los recursos de la isla.
- Enviado Especial: Trump ya nombró a un gobernador republicano como enviado especial con la misión explícita de convertir a Groenlandia en parte del territorio estadounidense antes de que termine su mandato.4
El eje de seguridad: El fantasma de Rusia y China
Para Donald Trump, la adquisición de Groenlandia no es un capricho, sino una necesidad de defensa nacional.5 El mandatario justificó su urgencia señalando que la isla está rodeada de activos militares de potencias extranjeras: «No queremos como vecinos a China y a Rusia. Hay destructores y submarinos rusos y chinos por todas partes afuera de Groenlandia».6
Sin embargo, el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, fue tajante en su respuesta: «Basta de presiones y de fantasías sobre la anexión».7 Nielsen subrayó que, aunque están abiertos al diálogo comercial, el estatus de la isla se basa en el derecho internacional y la integridad territorial.8
El frente europeo se une contra el expansionismo9
La próxima semana, el secretario de Estado Marco Rubio viajará a Europa para discutir la «propiedad» de Groenlandia con el gobierno danés de Mette Frederiksen. Mientras tanto:
- Respaldo de la OTAN: Dinamarca ha solicitado una sesión extraordinaria de la alianza para tratar las amenazas de un socio contra un estado miembro.
- Plan de Acción Europeo: Los países nórdicos, Francia y Alemania ya coordinan medidas económicas en caso de que Washington intente aplicar en el Ártico una táctica de fuerza similar a la utilizada en el Caribe.
La situación en Nuuk es de alerta máxima, mientras los ciudadanos observan cómo su territorio se ha convertido en el tablero donde Trump busca consolidar su visión de «América Primero» mediante el control de los minerales críticos y los pasos marítimos polares.
