Una familia argentina vivió una verdadera odisea para escapar del conflicto en Medio Oriente, tras quedar atrapada en Tel Aviv en medio de bombardeos y sin posibilidad de regresar por vía aérea.
Se trata de Noelia Viñas Núñez, Gustavo Sposob y su hijo, quienes habían viajado a Israel por turismo, pero vieron cómo su estadía se transformaba en una situación límite con sirenas constantes y corridas hacia refugios. En un solo día, debieron resguardarse cerca de quince veces.
Ante el cierre del aeropuerto y la falta de vuelos, tomaron la decisión de abandonar el país por tierra. La única alternativa fue sumarse a un traslado organizado hacia la frontera con Egipto, atravesando el desierto en colectivo.
El viaje estuvo marcado por el miedo y la incertidumbre. Durante horas, el micro avanzó por zonas inhóspitas, sin resguardo ante un eventual ataque. Los pasajeros permanecieron en silencio, conscientes del riesgo que implicaba el trayecto.
Al llegar a la frontera, surgieron nuevos obstáculos: del lado egipcio no había transporte organizado, por lo que debieron negociar con conductores particulares para continuar hasta Sharm el-Sheikh, donde funciona un aeropuerto internacional.
Allí enfrentaron más dificultades, como la falta de conexiones, problemas con medios de pago y la saturación de viajeros en situación similar. Recién después de varios intentos lograron conseguir alojamiento y descansar, lejos del sonido de las sirenas.
El regreso a la Argentina demandó varios días y escalas, pero dejó una marca profunda en la familia, que destacó el valor de la paz y la seguridad cotidiana tras haber atravesado una experiencia extrema.
