El inicio de 2026 ha traído una señal de alerta para el sector productivo argentino. Durante la primera semana de enero, el mercado financiero experimentó una dinámica errática que pone en jaque la narrativa de previsibilidad del Gobierno. Las tasas de interés pasaron de un 65% a picos del 140% en pocos días, para luego descender nuevamente a la zona del 40%.
Esta «montaña rusa» financiera complica la única palanca que el oficialismo buscaba activar para salir de la recesión: el crédito productivo. Mientras la City porteña se vuelca al trading defensivo para capturar rentas inmediatas, las empresas reales sufren el impacto de costos financieros imposibles de absorber.
Empresas en la mira: balances en rojo y riesgo de default
El diagnóstico de la crisis financiera no proviene solo de sectores críticos, sino de grandes referentes del capitalismo local que, hasta hace poco, acompañaban el rumbo económico:
- Ledesma: La histórica compañía reportó pérdidas por $25.000 millones en su último ejercicio, atribuyendo gran parte del resultado negativo al asfixiante costo financiero.
- Grupo Macro: Milagros Brito fue contundente al afirmar que «con tasas así no hay inversión que cierre», señalando que la volatilidad destruye la valuación de las compañías.
- San Miguel y Bioceres: Ambas empresas, modelos de innovación y exportación, enfrentan escenarios críticos. La citrícola San Miguel quedó al borde del default tras una reestructuración forzada, mientras que Bioceres no pudo evitar la cesación de pagos.
El problema de la deuda en dólares y el descalce de plazos
La crisis no se limita a la tasa en pesos. Bajo la gestión de Javier Milei, muchas firmas se apalancaron en dólares buscando estabilidad. Sin embargo, al cortarse el financiamiento externo y endurecerse las condiciones locales, el esquema comenzó a crujir:
- Grupo Albanesi: La energética debió encarar múltiples reestructuraciones ante la imposibilidad de refinanciar deuda que se volvía cada vez más costosa.
- Aconcagua Energía: La petrolera quedó atrapada en un problema de liquidez clásico: financiar activos de largo plazo con deuda de corto plazo en un mercado que cerró sus ventanas de oportunidad.
La contradicción del modelo libertario
El fenómeno revela una tensión profunda entre la teoría y la práctica del modelo económico actual. Mientras el discurso oficial promueve la inversión privada, el «manicomio de tasas» actúa como un ancla que impide la reactivación. Los analistas coinciden en que no se trata de una falta de potencial productivo en las empresas, sino de una debilidad financiera macroeconómica que vuelve impagable el endeudamiento.
Con la inflación aún en niveles que presionan la deuda en pesos y vencimientos importantes en el horizonte para el ministro Luis Caputo, la volatilidad de las tasas amenaza con transformar la esperada reactivación en un escenario de mayor estrés corporativo.
