El presidente Javier Milei utilizó sus redes sociales este viernes para negar categóricamente que su gestión esté negociando con el gobierno de Donald Trump un acuerdo para recibir inmigrantes expulsados de Estados Unidos. La reacción del mandatario surge tras la difusión de informes periodísticos internacionales que sugerían una cooperación migratoria de alto impacto entre Washington y Buenos Aires.
El jefe de Estado validó una publicación del analista Alejandro Sarubbi Benítez, quien calificó la información como “100% falsa”, cerrando así la puerta a las especulaciones sobre un posible esquema de deportaciones hacia territorio argentino.
El origen de la controversia
La versión, que cobró fuerza tras un artículo del New York Times, indicaba que ambas administraciones evaluaban un plan para que Argentina funcionara como un nodo receptor de ciudadanos de terceros países deportados por Estados Unidos, con el fin de que luego regresaran a sus naciones de origen.
Sin embargo, desde el entorno presidencial se señalaron los obstáculos insalvables para una iniciativa de este calibre:
- Costo económico: En medio de un programa de fuerte ajuste fiscal, el país no cuenta con partidas para costear logística migratoria externa.
- Falta de infraestructura: Argentina no posee los centros de procesamiento ni la capacidad operativa para gestionar flujos masivos de extranjeros en tránsito forzoso.
- Impacto político: El ingreso de deportados generaría una tensión social innecesaria en un contexto interno complejo.
Silencio en Cancillería
A pesar de la desmentida directa de Milei, la Cancillería argentina optó por no emitir comunicados oficiales ni responder consultas sobre si existieron, en algún momento, diálogos preliminares o exploratorios con la Casa Blanca respecto a la política fronteriza de Trump.
Por ahora, la postura oficial queda fijada por el propio Presidente, descartando cualquier compromiso que implique convertir al país en un receptor de inmigrantes expulsados del país norteamericano.
