La ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán generó una profunda división en la Unión Europea sobre cómo posicionarse frente al nuevo escenario internacional y el respeto al derecho internacional.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, sostuvo que el antiguo orden global basado en reglas ya no puede ser el único marco para defender los intereses estratégicos. Durante un discurso ante embajadores europeos en Bruselas el 9 de marzo de 2026, respaldó la ofensiva y afirmó que “no debería derramarse ni una lágrima por el régimen iraní”, además de señalar que el pueblo iraní merece libertad y dignidad.
Sus declaraciones generaron una reacción inmediata dentro del bloque. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, defendió con firmeza el orden internacional basado en normas y el respeto a la Organización de las Naciones Unidas.
“Debemos defender los principios consagrados en la Carta de Naciones Unidas. Las violaciones del derecho internacional no deben aceptarse”, afirmó Costa, quien además remarcó que ese criterio debe aplicarse en conflictos como los de Ucrania, Gaza, Groenlandia e Irán.
Un intento de moderar la postura
Las críticas obligaron a Von der Leyen a moderar su discurso. Dos días después, ante el Parlamento Europeo, la presidenta de la Comisión reafirmó el compromiso de la UE con el derecho internacional y recordó que el bloque “se fundó como un proyecto de paz”, aunque evitó señalar directamente a Washington o Tel Aviv por posibles violaciones del derecho internacional.
Para varios gobiernos europeos, la rectificación resultó insuficiente.
Dos visiones sobre el papel de Europa
La discusión refleja una fractura más profunda dentro de la UE. Por un lado, Von der Leyen y el canciller alemán Friedrich Merz sostienen que el derecho internacional ha perdido capacidad de regulación y respaldan la ofensiva militar.
En el otro bloque se ubican dirigentes como Costa, el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez y el mandatario francés Emmanuel Macron, quienes defienden el multilateralismo y rechazan las operaciones militares fuera del marco legal internacional.
España incluso descartó participar en acciones militares en el Estrecho de Ormuz y se posicionó entre los países más críticos de la postura de la Comisión. El ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, aseguró que el gobierno español comparte la visión expresada por Costa.
Una tensión institucional que viene de años
La disputa también refleja tensiones previas dentro de las instituciones europeas. Von der Leyen ya había tenido desacuerdos con el expresidente del Consejo Europeo Charles Michel y con el ex jefe de la diplomacia europea Josep Borrell, quienes cuestionaron su intento de asumir un rol dominante en la política exterior del bloque.
El trasfondo del debate enfrenta dos modelos: una Comisión Europea de orientación más atlantista y un Consejo Europeo que representa los intereses de los Estados miembros.
Un debate que definirá el futuro del bloque
La discusión abierta en Europa va más allá del conflicto con Irán. Se trata de definir si la UE acepta un escenario global donde las potencias actúan sin someterse al derecho internacional o si mantiene el multilateralismo como uno de los pilares centrales de su política exterior.
La vicepresidenta de la Comisión, Teresa Ribera, advirtió que poner en cuestión ese principio es “muy peligroso” y recordó que defender la legislación internacional es “un elemento nuclear del proyecto y de la seguridad europeas”.
La posición final que adopte la Unión Europea frente a este escenario podría definir su rol en el sistema internacional durante los próximos años.
